Disciplina y discreción policial (Desiree Parra)

El policía como ser social debe infundir respeto, ganarse la confianza y credibilidad de la comunidad por su recto proceder con transparencia y altruismo en cada acción del servicio, maximizando su condición de servidor público como garante de la convivencia, por cual debe fomentar el cumplimiento al principio de la excelencia, considerando el valor de la disciplina.

Desde este punto de vista se hace necesario retomar acciones en la conducta y actitud de muchos uniformados a la hora de exhibirse y hago énfasis en la conciencia de muchos, aunque eso tenga que ver con la formación personal de cada funcionario, pero lo cierto es que las redes sociales y los perfiles personales están abarrotados de fotografías de policías que estando fuera de servicio utilizan sus armas de reglamento para hacerse sesiones fotográficas o los famosos selfies que dicho sea de paso parecen prames y no policías. Se trata de fotografías donde las armas son mostradas de la peor manera y aunque no tengan intención de dañar, causan un impacto visual tan enorme que lo único que generan son pensamientos negativos hacia el policía como tal y el seguimiento constante por parte del hampa hasta conseguir el arma, que es el premio más preciado del delincuente.

Situaciones como estas deben ser estrictamente supervisadas y sancionadas ya que el mal uso de las armas de fuego casi siempre tiene desenlaces fatales y en el caso de un policía no puede hablarse de inexperiencia ya que han sido entrenados adecuadamente para valorar cómo y cuándo deben utilizar sus armas de fuego. El papel de la policía es servir al bien público y la utilización de sus armas debe ser acorde con este papel. Las normas son claras: las armas de fuego deben ser la excepción en el mantenimiento del orden y no la regla. Sólo deben ser utilizadas cuando resulte estrictamente necesario para proteger la vida. La facultad de llevar armas de fuego conlleva una enorme responsabilidad en asegurar que sean utilizadas de manera legítima en el mayor de los casos.

Lo mismo pasa con los vehículos y las calcomanías policiales, son frecuentes en vehículos particulares de funcionarios o sus familiares quienes acceden a colocarles la calcomanía como medida de protección suponiendo que con ella, la delincuencia bien sea común u organizada respetaran el vehículo. En lo personal considero que todo funcionario público debe mantenerse discreto ante este tipo de situaciones, ya que esa calcomanía que te identifica como funcionario de un cuerpo policial no genera una descarga eléctrica que evite que los amigos equivocados de lo ajeno en algún momento se lleven el carro, considero que solo funge como un punto marcado para el hampa. Y es que no existe necesidad alguna, ya que los únicos vehículos que “deben” estar plenamente identificados son las unidades radio patrulleras.

Es difícil entender que no se puede jugar a ser policía, que la situación y los índices de inseguridad hasta para la comunidad policial están en rojo, es un llamado de conciencia, de atención y plena reflexión, para nadie es un secreto que el delincuente está mejor armado, no se puede estar en blanco, debemos tener conciencia de lo que hacemos, hablamos y mostramos, porque simplemente no hay necesidad de mantenernos identificados a menos que sea durante el servicio policial, es deber de todos resguardarnos ya que en la actualidad el policía en nuestro país está en peligro de extinción porque carece de unidades, dotación, personal y un salario que lo respalde. Y que la mejor manera de mostrar es trabajando, ayudando, logrando y construyendo.

DEsiree Parra / @desireeparraf @desiree_parra

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