De Interés: tener doble moral (María Araujo)

El portal Wikipedia define la doble moral como: “criterio aplicado cuando a un individuo o institución se le acusa de ejercer una doble norma en el tratamiento dado a diferentes grupos de personas, es decir, que injustamente permiten más libertad de conducta a un sujeto que a otro”.

También es definida como el hecho de que una persona o un grupo, manifiestan públicamente que algunos procedimientos o conductas son inaceptables moralmente, pero realiza lo contrario. Son las conocidas normas prohibidas o mal vistas socialmente pero que se practican a escondidas. En esa misma onda se habla de las personas que rechazan en los otros lo que ellos hacen. Conductas calificadas de hipócritas y contradictorias.

Aquí podría incluso aplicarse aquello de: la conducta que permite mostrarse ante la gente para ser aceptado; la personalidad más cercana a ser verdadera, mostrada ante la familia o personas de extrema confianza; y, la que se manifiesta en privado, cuando nadie ve, cuando nadie oye y que incluye los pensamientos más sórdidos o más sublimes respecto a los verdaderos deseos o conducta.

Ejemplos sobran, en todos los escenarios. Se señala al hombre o varón que exige a las mujeres que forman parte de su entorno más cercano o a su pareja, exclusividad marital, conducta modosa, vestir decente, entre otras exigencias, mientras él se permite una vida promiscua pública o a escondidas, con féminas a quien sí les permite salirse de las normas morales sólo para satisfacerse, entendiendo que ellas no tienen por qué formar parte de esa moralidad exigida a las damas de su entorno cercano.

Agentes del orden público que al recibir prebendas se hacen los locos y aplican la ley sólo cuando son vigilados por superiores o no reciben beneficio alguno por parte de quien infringe la ley. También refieren el ejemplo de quienes llegan a realizar decomisos y se reparten las mercancías para beneficio propio. Sancionan al infractor para convertirse a su vez en infractores.

El plano religioso tampoco escapa de esta situación. Muchas denuncias han habido pero parece que más han sido las calladas, por diferentes razones, como miedo o protección a quienes deberían más bien aplicárseles castigos bajo las leyes existentes. Rezar, orar, invitar a quienes congregan iglesias, templos o como se les denomine, a seguir las reglas y conductas morales, mientras el líder o guía en cuestión practica en privado todo lo contrario.

En los espacios más personales, ya sea de estudio, trabajo o cualquier otro escenario donde se realicen actos gregarios, hay quienes insisten en defender los derechos humanos, en exigir respeto por el prójimo, en exhortar a cumplir las normas legales geo-políticas, pero en lo personal distan enormes distancias de practicarlo y cuando pueden sacar provecho económico, social o de poder, lo hacen, muchas veces sin el menor pudor.

En la misma familia, se toma el ejemplo de padres, hermanos o familiares cercanos que critican o exigen conductas decorosas a sus parientes, pero secretamente son capaces de comportarse de forma inversa a sus exigencias morales. En este aspecto sobran los ejemplos a mencionar.

La doble moral es hipocresía, es juzgar las conductas ajenas sin hacerse primero una introspección sincera para reconocer las propias faltas exigidas a los demás. Expertos en el arte de la moralidad sugieren reconocer las propias virtudes y debilidades, para plantearse las posibilidades de disminuir lo negativo y potenciar lo positivo; asumir consecuencias de las decisiones tomadas en determinadas situaciones, evitando echar la culpa a los demás de las propias fallas; estar pendiente a diario de las intenciones sentidas y asumidas, reconocerlas y trabajarlas para mejorarlas. Esto último también contribuye a carecer de tiempo para juzgar la vida de otras personas. Y finalmente, propender a ser coherente entre lo que decimos y lo que hacemos, ante la gente o en privado.

María Elena Araujo Torres

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