¿Sabías que el sexo oral puede provocar cáncer de boca y garganta? Conoce las razones

¿Sabías que el sexo oral puede provocar cáncer de boca y garganta? Conoce las razones El roce hace el cariño. Pero las prácticas sexuales bucogenitales también pueden abrir las puertas al cáncer oral. No es por ponerse puritanos, pero la ciencia revela que fumar y practicar sexo oral con cinco o más compañeros a lo largo de la vida aumenta el riesgo de contraer algunos tipos de cáncer orofaríngeo vinculados al virus del papiloma humano (en concreto, al del tipo 16 que, junto con el 18, es responsable de casi el 70% de los cánceres del cuello uterino).

Este microbio tiende a acampar en las mucosas y las áreas genitales (pene, vagina o ano) pero no le hace ascos a mudarse a la garganta. Solo hace falta que alguien lo transporte en una noche de amor.

Así lo revela un estudio publicado en Annals of Oncology. Teniendo en cuenta que para 2020 se prevé que los casos de este tipo de tumor igualen a los de cáncer cervical (cuello de útero), los investigadores querían saber qué factores de riesgo aumentan la posibilidad de que un ciudadano sano desarrolle la enfermedad.

Si es hombre tiene más papeletas

La conclusión es que ser fumador o tener varias parejas sexuales a lo largo de la vida aumenta notablemente las papeletas. Pero a los hombres mucho más que a las mujeres. ¿Poseen ellas una especial inmunidad ante este virus y sus maldades? “Es cierto que carcinoma de orofaringe relacionado con el virus del papiloma (VPH) tiene una mayor prevalencia en varones. Pero las razones epidemiológicas de su menor incidencia entre las mujeres pueden deberse a hábitos y conductas sexuales e higiénicosanitarias”, apunta el doctor Eduardo Raboso García-Baquero, jefe del Servicio de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello de MD Anderson Cancer Center Madrid.

Solo el 0,5% de las mujeres no fumadoras padecieron cáncer por el virus del papiloma humano, frente al 1,5% de los hombres no fumadores. En los fumadores con hasta 4 parejas el riesgo aumentaba al 7,1%

El estudio corrobora esta tesis. Los investigadores estudiaron los datos de 13.089 hombres y mujeres entre los 20 y los 69 años que habían sido sometidos a pruebas del virus del papiloma humano (VPH) en la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos. Los resultados fueron los siguientes. Las mujeres que habían tenido un único compañero sexual o ninguno a lo largo de su vida mostraron un reducido riesgo de desarrollar cánceres de garganta relacionados con el VPH (solo el 1,8% de las fumadoras y el 0,5% de las no fumadoras).

Entre los hombres que pertenecían al segundo grupo, el de los no fumadores, las cifras se disparan al 1,5%. En caso de tener de dos a cuatro parejas sexuales sus probabilidades alcanzaban el 4% y, si además fumaban, el riesgo era del 7,1%. El tabaco y el sexo oral con cinco o más personas en la vida catapulta el riesgo al 15%.

En España es más común este cáncer por tabaquismo

Darle al cigarrillo tampoco es buena idea. “El carcinoma de orofaringe se ha vinculado clásicamente al consumo de tabaco y alcohol. Solo recientemente se ha vinculado a infección por virus VPH. El hecho de que esta infección sea más frecuente en fumadores puede deberse a que este tipo de adicción va asociada a un peor nivel higiénicosanitario”, recalca el doctor Juan Lorente, jefe de Otorrinolaringología del Hospital Val d’Hebron.

Mientras que en el norte de Europa las campañas antitabaco llevan años dando frutos, a este lado de los Pirineos el gusto por la nicotina se ha perpetuado durante décadas. “De ahí que en este país casi el 70% de los casos de este tumor se deban aún al tabaquismo. Esto lo comprobamos al biopsiar el tumor una vez extraído. El tabaco y el alcohol provocan una alteración de la mucosa que facilita su aparición. Y agravan su pronóstico, porque no peleamos solo contra el carcinoma, sino contra todas las disfunciones generadas durante años por esos hábitos nocivos”, advierte Lorente.

“Baste con señalar que una persona que fuma 30 cigarrillos al día multiplica por 4 el riesgo de contraer este cáncer”, añade. “Ahora bien, la menor incidencia del tabaquismo y la generalización de ciertas prácticas bucogenitales hará que estas cifras comiencen a revertir en los próximos años y aumenten las vinculadas a la escena sexual”.

Se está desarrollando una técnica que administra una dosis de radiación muy baja a los tejidos sanos circundantes, algo muy importante al tratarse de zonas —cuello y cabeza— que desarrollan funciones muy importantes en nuestra vida.

Uno de los cánceres con mejor pronóstico

Afortunadamente se trata de uno de los cánceres de mejor pronóstico. “El trabajo está ahora en intentar minimizar los efectos secundarios de los tratamientos, ya sea cirugía (no muy habitual o de poca entidad en este tipo de cáncer), radiología o quimioterapia. En especial, la xerostomía (falta de saliva) y la disfagia o complicaciones con la deglución. Se plantean ya tratamientos menos intensivos”, apunta el doctor Sergi Benavente, consultante en radiación oncológica especializado en cáncer de cuello y cabeza en el Hospital Vall d’Hebron.

Para reducir los daños en el tejido sano colindante en el Centro de Terapia de Protones del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas se trabaja en una nueva técnica de protones modulada. “Los protones administran la mayor parte de su energía al finalizar su trayectoria dirigida, administrando apenas una baja dosis de radiación al tejido sano circundante”, relata el doctor Raboso García-Baquero. “Esta técnica es muy relevante en el tratamiento de ciertos tumores en la cabeza y en el cuello, donde hay tantas estructuras anatómicas esenciales muy próximas las unas a las otras, de cuyo correcto funcionamiento depende en gran medida nuestra calidad de vida”.

La terapia está aún en vía experimental. Es más costosa que la radiación convencional, “pero plantea un perfil de efectos adversos reducido que podría ahorrar a los pacientes (y a las compañías de seguros) el costo de visitas al departamento de emergencias, hospitalización y tratamientos como tubos de alimentación”, recalca el doctor Steven Frank, profesor del Departamento de Oncología Radiológica y director médico del Centro de Terapia de Protones del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas.

El País 

No olvides compartir en >>


á