Si bien es cierto, cuando pensamos en arquitectos, nuestra mente se va directamente al creador de grandes edificios, con distintas formas, colores, nos imaginamos obras de arte en dónde una maqueta es el inicio de un sueño que se convierte en una realidad tangible dentro de un país, más específicamente en una ciudad.
Es aquí donde nos detenemos a reflexionar y a preguntarnos: y que más hay? Quienes se arriesgan a llevar a la arquitectura hacia el camino de lo realmente importante en una sociedad, como lo es su gente, su cultura, tradiciones, para así crear espacios y urbanismos accesibles y al mismo tiempo oportunos de acuerdo a las necesidades de un colectivo?
El Arquitecto Humberto González nos trae una propuesta humanista, co-creadora que coloca como principal adjetivo, el hacer visible lo que aparentemente para los hacedores de viviendas en un país está en segundo plano.
Es interesante observar está propuesta que impulsa el deseo de saber antes que nada, como quiere el habitante, el ciudadano común, que sea su vivienda y su entorno (Parques, canchas deportivas, jardines, escuelas, etc) con cuáles características, si es sostenible o no según las necesidades y condiciones económicas, y por sobre todo que este se vea involucrado en su construcción de forma directa e indirecta, es decir desde todos los planos.

Preguntas y respuestas.
1) Cómo Cres tú que se pueda lograr en una sociedad, tomando en cuenta el país, tipo de comunidad, cultura, accesos, etc, el desarrollo de un urbanismo participativo y sostenible, cuales serían las estrategias?
RE. TEC: El urbanismo no lo construyen solo los gobiernos; lo construyen, sobre todo, sus habitantes. Cada ciudad tiene una identidad propia forjada por sus tradiciones, cultura, economía y formas de moverse. Sin embargo, muchas veces la infraestructura —calles, parques, equipamientos, viviendas— se diseña sin consultar a quienes la usarán. Esto provoca que, aunque sea funcional en papel, no siempre dialogue con la manera real de vivir de la comunidad, generando desconexión o incluso fracaso urbano.
El urbanismo participativo propone cambiar esa lógica: incorporar a los ciudadanos desde el inicio en la co-creación de la ciudad. Esto implica escucharlos para decidir dónde y cómo ubicar una vía, qué vehículos circularán por ella, cuán anchas serán las aceras, cómo configurar los espacios públicos o qué usos tendrán los equipamientos. Este trabajo conjunto no solo aporta ideas valiosas, sino que genera sentido de pertenencia, lo que asegura que los proyectos se cuiden y se mantengan en el tiempo.
Para lograrlo, las estrategias clave incluyen: acercamiento a la comunidad, construcción de imaginarios futuros, urbanismo táctico (acciones rápidas y de bajo costo para probar soluciones), talleres de formación, co-diseño de propuestas, integración de representantes comunitarios en los equipos técnicos y participación activa en la ejecución de obras.
Cuando la gente se involucra, lo hace motivada por beneficios concretos o intangibles: más seguridad, lugares para el esparcimiento, espacios de aprendizaje, mejor acceso a servicios, mayor comodidad o entornos visualmente más agradables. Estos incentivos impulsan el compromiso y logran transformaciones duraderas: menor inseguridad, reducción de costos de mantenimiento y un desarrollo económico más sólido.

2) Siempre que se piensa en un arquitecto o en la arquitectura, es muy fácil imaginar, grandes estructuras, con formas extraordinarias etc, que te llevo a ti como arquitecto, que te motivo a querer generar o plantear un diseño de vivienda enfocado realmente en las necesidades de un colectivo, desde la cotidianidad, la creatividad, y como dices tú, justas, visibles, de abajo hacia arriba ?
RE. TEC: Para mí, la arquitectura siempre debe partir de la cotidianidad y la creatividad de las personas que la habitan. Los edificios que diseñamos son solo objetos si no se usan, por muy bellos, escultóricos o tecnológicos que sean. Por eso, diseñar —o mejor dicho, co-diseñar— espacios en conjunto con el usuario final es fundamental: garantiza que cada elemento tenga una razón de ser y que la vivienda responda a las necesidades reales de quienes la vivirán.
Este proceso, que va “de abajo hacia arriba”, permite que cada espacio adquiera la identidad de su entorno y se convierta en algo único para esa comunidad. Así, las soluciones arquitectónicas dejan de ser impuestas para volverse justas, visibles y apropiadas, aumentando sus posibilidades de éxito y asegurando que la vivienda no solo sea habitable, sino también significativa para quienes la habitan.
3) Cuáles serían los elementos reales que se necesitan para llevar a cabo un proyecto de este estilo dentro de una ciudad, estado o pueblo, quienes serían los principales involucrados??
RE. TEC: Los elementos para llevar a cabo un proyecto de este estilo dependen del tipo de iniciativa: si es pública o privada, y si se trata de vivienda o de equipamiento urbano.
En proyectos de equipamientos urbanos —bibliotecas, escuelas, teatros, centros de salud, centros deportivos, parques, entre otros— es clave que los principales promotores sean los propios habitantes, a partir de una necesidad real detectada en su entorno. Cuando la comunidad da el primer paso, la participación ciudadana se fortalece y va acompañada de un compromiso colectivo. A partir de ahí, la administración pública juega un rol esencial en la gestión de recursos y en la coordinación del proceso. El equipo técnico traduce esas ideas, requerimientos y necesidades en planes y proyectos concretos, que luego son ejecutados con apoyo institucional y con contraloría ciudadana, para garantizar que las soluciones respondan a lo acordado.
En el caso de proyectos de vivienda, la participación comunitaria también es fundamental, sobre todo en lo que respecta a diseño y configuración de los espacios. Sin embargo, en el ámbito privado —por ejemplo, desarrollos habitacionales impulsados por promotores o cooperativas— el proceso de gestión y financiamiento se realiza a través de inversionistas o entidades privadas, que pueden incorporar mecanismos participativos para aumentar la pertinencia y el sentido de pertenencia de los futuros residentes.
En cualquiera de los casos, los actores clave suelen ser: la comunidad organizada (como promotora y contralora del proceso), la administración pública o las entidades privadas (como financiadores y gestores), y el equipo técnico interdisciplinario (arquitectos, urbanistas, ingenieros, sociólogos, gestores comunitarios) que convierte las aspiraciones colectivas en proyectos viables.
4) Con relación al libro Fachadas Ventiladas Cuáles serían las. Principales características de la comunidad para aplicarlo que beneficios otorgaría al colectivo a las instituciones gubernamentales o empresas que se encargan de hacer viviendas??
RE. TEC: Cualquier comunidad merece habitar espacios térmicamente confortables y energéticamente responsables. En edificios nuevos, la incorporación de un sistema de fachadas ventiladas —cuando está bien diseñado— contribuye al control térmico interior, mejora el confort de los ocupantes y permite un uso más eficiente de los sistemas de climatización mecánica (aires acondicionados). Esto reduce significativamente el consumo de energía, lo que beneficia tanto a la sostenibilidad ambiental como a la economía de los usuarios.
En el caso de edificaciones existentes, más que centrarnos en las características de la comunidad, evaluamos las condiciones del propio edificio: modo de uso, patrones de consumo, actividades que alberga, materiales, orientación, clima, temperaturas, horarios de uso y estado general. Una fachada ventilada aplicada sobre un edificio “enfermo” actúa como una revitalización: mejora la sensación térmica interior, reduce la factura eléctrica y renueva su imagen arquitectónica.
- Beneficios para instituciones gubernamentales y empresas de vivienda:
- Cumplimiento normativo: Facilita el cumplimiento de estándares de eficiencia energética y sostenibilidad exigidos por regulaciones locales e internacionales.
- Reducción de costos de mantenimiento: Menor desgaste en sistemas de climatización y menor necesidad de intervenciones correctivas.
- Proyección de imagen responsable: Refuerza el compromiso institucional o empresarial con el medio ambiente y con la calidad de vida de las personas.
- Mayor valor y competitividad: En el mercado inmobiliario, las edificaciones con estrategias sostenibles como fachadas ventiladas suelen tener mayor valor de reventa y mejor reputación.
- Impacto social positivo: Contribuye a comunidades más saludables, reduciendo problemas asociados a estrés térmico y mejorando el bienestar de los residentes.
En resumen, las fachadas ventiladas no solo son una solución técnica eficiente, sino también una inversión estratégica que beneficia a todos los actores: comunidad, instituciones y sector privado.
5) De acuerdo a tus ponencias, y ese interesante deseo de impulsar nuevas variantes dentro del mundo de la arquitectura y de sus bases fundamentales dentro de una sociedad. Como fue que decidiste adentrarte hacia el concepto muy humano por demás, de mezclar algo tan concreto como es lo es la arquitectura, a descripciónes como: derechos, expresiónes culturales, necesidades, colectivos, cotidianidad, sostenible, es decir, lenguaje común.?
RE. TEC.: Como comenté inicialmente, la arquitectura y la ciudad existen gracias a sus usuarios, a sus habitantes. Acercar los procesos técnicos y traducirlos a un lenguaje común humaniza la creación de espacios, permitiendo que las personas se reconozcan en ellos y los hagan suyos. Diseñar con este enfoque significa entender la cotidianidad, las necesidades reales, los derechos y las expresiones culturales de los colectivos que los usarán.
Cuando estos elementos se integran desde el inicio, el resultado son edificios o espacios con identidad propia, conectados con su entorno y apropiados por sus usuarios. Eso garantiza que sean aprovechados plenamente y que su valor se mantenga sostenible en el tiempo, no solo por su calidad constructiva, sino por el vínculo emocional y cultural que generan.
Por ejemplo, en un proyecto de renovación de un espacio público, involucrar a la comunidad para decidir cómo se usarán las áreas, qué actividades se desarrollarán y qué símbolos representarán su historia, transforma una intervención arquitectónica en un lugar vivo. Allí la arquitectura deja de ser un objeto aislado para convertirse en un reflejo directo de quienes la habitan.
6) Crees tú qué realmente, retomando la característica de un país, tipo de economía, entre otros, crees tú, que las instituciones gubernamentales, contratistas, tomen como atractiva tu propuesta?
RE. TEC.: Sí, considero que mi propuesta resulta atractiva para instituciones gubernamentales y contratistas, especialmente en el contexto de muchas ciudades latinoamericanas, donde existe una carencia evidente de sentido de apropiación por lo público. Esta falta de apropiación genera un uso inadecuado de las infraestructuras y altos costos de mantenimiento, representando un gasto significativo para el Estado.
En el caso venezolano, esta situación se agrava por el abandono evidente de la administración pública y por la apatía ciudadana, resultado de las condiciones sociales y económicas que atraviesa el país. En este escenario, donde la precariedad económica y la desmotivación colectiva son la norma, es fundamental reconstruir el vínculo entre comunidad y espacio público, fomentando el trabajo conjunto como motor de desarrollo. La participación activa de la ciudadanía en el diseño y ejecución de proyectos no solo optimiza los recursos, sino que también incrementa la pertinencia y la aceptación de las obras.
Para las instituciones y promotores, estas estrategias ofrecen beneficios concretos:
- Éxito y durabilidad del proyecto, gracias a la participación y apropiación ciudadana.
- Optimización del gasto público mediante un uso más responsable y eficiente de las infraestructuras.
- Mejora de la imagen institucional o empresarial, proyectando compromiso con la sostenibilidad y el bienestar colectivo.
- Cumplimiento de criterios de sostenibilidad ambiental, social y económica, que refuerzan la reputación y abren oportunidades de financiamiento y cooperación.
En síntesis, en un contexto de limitaciones económicas y retos sociales, propuestas como esta son no solo viables, sino estratégicas: alinean el interés de la comunidad con el de las instituciones, generando proyectos de alto impacto, reconocidos por su relevancia y por el valor que aportan al territorio.
El arquitecto Humberto es autor de la guía para la implementación del método H.A.U.S., una metodología de talleres de participación ciudadana en proyectos de arquitectura y urbanismo desarrollada por él mismo. También es autor del libro Fachadas Ventiladas en Climas Cálidos-Húmedos, en el que presenta una propuesta para mejorar el confort térmico en edificaciones existentes en Maracaibo, aplicable a cualquier región del mundo con condiciones climáticas similares. Asimismo, es autor del libro Ciudades que se reescriben, donde narra su experiencia en diversos proyectos de participación ciudadana que ha liderado, y su contribución a la construcción colectiva de ciudades más sostenibles y humanas.

Cierre:
Es un orgullo para el estado Zulia y todo el país, saber que profesionales como el Arquitecto Humberto Gonzalez, egresado de nuestra máxima casa de estudio La Universidad del Zulia, se encuentre exponiendo proyectos humanistas, con un profundo sentido creativo, Pero al mismo tiempo factible en otras fronteras, dejando muy en alto el nombre de Venezuela y demostrando que emigrar también significa aportar, generar, entregar, crear, ayudar y proyectar grandes y ideas para este mundo que actualmente vive grandes transformaciones desde el intercambio de culturas y conocimientos.
Humberto E. González Rincón es arquitecto venezolano, graduado en la Universidad del Zulia en 2005. Realizó estudios de posgrado en Diseño Urbano en la Universidad Central de Venezuela y cursó el Máster en Energías Renovables, Arquitectura y Urbanismo: la Ciudad Sostenible en la Universidad Internacional de Andalucía (España) entre 2012 y 2013.
Su experiencia académica incluye haber sido profesor en la Universidad Rafael Urdaneta (2007–2011) y en la Universidad Católica de Manizales (2014–2021), así como docente de la Universidad Nacional de Colombia (2021–2023). En paralelo, fue profesor invitado para dictar talleres de energías renovables y arquitectura bioclimática en instituciones como la Universidad de San Buenaventura Medellín, además de participar como jurado evaluador de trabajos de posgrado, maestría y doctorado. A nivel internacional, ha sido invitado por la Universidad Iberoamericana de México para impartir un curso sobre energías renovables, ha participado como tallerista en encuentros como el Taller Picuda (Oaxaca, Mexico) y presentó una conferencia Sobre fachadas Ventiladas en el congreso internacional BESS SB13 – Sustainable Building Conference en Los Ángeles, California.
Ha combinado su labor docente con el ejercicio profesional como consultor especializado en diseño bioclimático, urbanismo y movilidad sostenible, asesorando a administraciones públicas como la Alcaldía de Manizales, Colombia, universidades (UCM) y empresas privadas en proyectos de alto impacto urbano y ambiental.