El gobierno de Venezuela canceló una subasta programada de activos confiscados a la gigante estadounidense Halliburton Co., luego de un acuerdo con la administración del presidente Donald Trump.
La medida busca allanar el camino para que las compañías petroleras de Estados Unidos retomen sus operaciones en el país socio de la OPEP.
Según fuentes cercanas a la situación, funcionarios de la Casa Blanca solicitaron al gobierno venezolano detener la venta de equipos —que incluían grúas, plantas eléctricas y camiones valorados en 6,6 millones de dólares— después de que ejecutivos de la empresa se reunieran con Trump en enero.
El portavoz de la Casa Blanca, Taylor Rogers, confirmó que el equipo presidencial trabaja estrechamente con las autoridades locales para restaurar la industria petrolera en beneficio mutuo. Este acercamiento se produce tras años de parálisis operativa.
El proceso de reactivación ya ha dado pasos concretos: el secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, viajó recientemente a Venezuela para reunirse con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, mientras que equipos técnicos de Halliburton ya han comenzado a inspeccionar sus instalaciones en los estados Zulia y Monagas.
Por su parte, el director ejecutivo de la firma, Jeff Miller, aseguró a sus inversionistas que la compañía está lista para movilizarse en cuestión de semanas, siempre que existan garantías de pago y protección gubernamental, lo que ha generado un impacto positivo en las acciones de la empresa y en los precios internacionales del crudo.
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