Lunes 08 de junio de 2026
Al Dia

Entrevista a Marlene Nava: “Sí, estoy feliz, me siento plena”

Uno escribe “Periodismo Cuántico” y entonces comprende lo que ha sido la vida cívica y profesional de Marlene Beatriz Nava…

Entrevista a Marlene Nava: “Sí, estoy feliz, me siento plena”
Marlene Nava confidencia sobre sus 80 años, que cumple hoy 10 de diciembre, con Alexis Blanco, en exclusiva para Noticia Al Día. (Foto cortesía Teatro Baralt)
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Uno escribe “Periodismo Cuántico” y entonces comprende lo que ha sido la vida cívica y profesional de Marlene Beatriz Nava Oquendo (Maracaibo, 10 de diciembre de 1945). Sarcasmo cero. El tiempo transcurre en ella como una devoción que moldea y transforma la realidad en un espacio de referencia llamado Maracaibo.

Poseída con el don artístico que hace de los reporteros unos verdaderos creadores, nadie como ella ha sabido consubstanciarse con el propósito y la poiesis de los grandes artífices de esta transida tierra. Ha sido su instinto relevante lo que la lanzó de lleno al terreno siempre movedizo de la memoria para recuperarle a su ciudad nativa todo el glamour, el encanto, la gracia, la devoción y, fundamentalmente, el buen gusto. Aún a sus 80 años, se la ve plantada, como una alucinante amazona del pensamiento, batallando contra las sombras infames de la posverdad y el desencanto. No es una periodista complaciente y mucho menos condescendiente. Ahora más que siempre, su voz se erige como un tronío, un aullido feroz contra todo lo que eluda la ética y subvierta la estética. Maracaibo es Marlene Nava.

Noticia Al Día tiene a bien publicar hoy, en exclusiva, la conversación entre Alexis Blanco y su maestra. Un lujo…

Foto: Cortesía

AB: 1.-¿Nació usted para ser periodista?; ¿qué es lo más grato y lo más ingrato que recuerda de su familia con relación a ese don del periodismo como oficio?; ¿cuál es ese recuerdo tan especial donde quedó vislumbrado su sendero profesional?; ¿recuerda también las instancias educativas o formativas donde también quedó advertido su temperamento estético?; ¿quiénes fueron esas personas, o esos maestros, que le permitieron pensarse como creadora de ideas y pensamientos y acciones de nobleza?

Foto: Cortesía

MN: No podría decir si nací para ser periodista. Lo que sí sé es que nací con un don para escribir. Desde niña me encantó jugar con las palabras y ensayar con ellas a divulgarlas. Por esa razón pensé inicialmente en estudiar letras, porque asociaba mi vocación con la escritura, pero entendí que la formación que había en la escuela del internet no tenía mucha relación con el ejercicio con el oficio de escribir. Es decir, en ese tiempo, no sé en este momento pero en ese tiempo la orientación de la carrera de letras estaba orientada hacia el aspecto pedagógico. Me cambié entonces al periodismo y allí pues corroboré que ciertamente era mi camino porque empecé a disfrutarlo de una manera que aún no culmina o sea sigo gozando mucho cuando recojo datos, cuando enfrento situaciones, cuando conozco hechos y logro transmitirlos a otras personas para su conocimiento, para que accionen para conseguir cosas para generar efectos. Desde niña lo he sentido así y yo creo que ese es el trabajo que amo y es el trabajo que moriré haciendo.

Un recuerdo muy especial es que, siendo muy niña, participé en un concurso de redacción sobre el “Kilovatico”, que era el símbolo de identidad, la marca, de Enelven, la compañía que proporcionaba el servicio eléctrico aquí en la ciudad. Y ganar un premio en esa oportunidad me hizo sentir como estimulada para seguir desarrollando la actividad de investigar y de escribir. Y, por supuesto, también tenía el reconocimiento de mis maestras en primaria y de mis profesores de secundaria acerca de mi redacción muy bien cuidada. Claro que en mi forma de escribir, en mi formación, tuvo mi padre muchísima influencia. Desde muy pequeñita me indujo a leer grandes obras literarias que ahora siento que ni siquiera tenía edad. En el colegio donde yo estudié se hacía muchísimo hincapié en la ortografía y la gramática, las cuales eran, digamos, ejes vitales en la formación de los niños. Y puesto que a mí me gustaba muchísimo esa temática, todos los instrumentos, las herramientas, se me fueron dando y desde ese momento me sirvieron siempre para mejorar, para perfeccionar mi manera de escribir. Siempre tuve interés en eso. El colegio Sucre era muy estricto y exigente en esa materia. Entonces, dentro de esos parámetros, ellos contrataron a quien fue mi primer de castellano y literatura en bachillerato: Tito Balza Santaella, quien hasta el sol de hoy sigue siendo mi guía en los procesos de redacción. Tenía una pasión desenfrenada por el lenguaje, de verdad, por la perfección del lenguaje y, aparte de eso, era un gran admirador de la palabra, la palabra era mágica para él. Y esa sensación de respeto por el lenguaje, de entrega a la búsqueda de la perfección, de la excelencia, me la transmitió en gran medida. Desde entonces tengo una costumbre: hacer una corrección exhaustiva de todos mis textos y soy bastante exigente en relación con la optimización de esos textos y en eso definitivamente tengo la marca Balza Santaella.

En cuanto a mi temperamento estético, como tú lo mencionas, éste tiene mucho que ver con la relación que tuve con la vida cultural del mundo, la vida con el humanismo, con la creación y los procesos creativos a lo largo de toda la historia. Y, definitivamente, con la producción literaria de todos los tiempos. Porque mi padre me conectó con todo eso, con la música clásica, con el teatro, con la lectura, con la pintura. El era un gran admirador de los pintores. Mi casa siempre estuvo llena de cuadros, porque cuando él viajaba generalmente compraba obras de arte y, por supuesto, como verás, si tuve un ambiente como ese, pues se me fue desarrollando una necesidad de vincularme con esa otra realidad que solo es visible en ciertos niveles intelectuales. Me enamoré, muchas veces, de libros, de obras de arte, de producciones teatrales, inclusive llegué a ver con mi padre desde las zarzuelas españolas hasta óperas. Luego, en mi casa no existía radio, por ejemplo, y no escuchaba música popular sino solo música clásica. Mi papá nos despertaba con la primavera, de Vivaldi. Él decía que los despertadores hacían daño porque te despertaban asustada. Entonces, con esa música tan hermosa, a las 5 de la mañana, pues era una vivencia fascinante. También nos decía que la música popular era solo para bailar y no para escuchar.

Foto: Cortesía

Entre las personas que influyeron en mi, recuerdo a las hermanas García Arenas, que eran las dueñas del colegio Sucre. Personas con una estética conmovedora, hasta en su manera de vestirse. Tenían una exquisitez porque ellas eran producto de esa Maracaibo vinculada con los manuales de Urbanidad y Buenas Costumbres, al respeto por los demás, y también un inmenso respeto por las tradiciones, por la historia nacional y local, por los personajes creadores de toda nuestra cultura. Ya a finales de mi formación, en la Universidad del Zulia, encontré a Sergio Antillano, así como Ignacio de la Cruz, hombres muy bien cultivados y que marcaron un acento en mi vida, seres con una inmensa sabiduría y de una altísima sensibilidad. También tuve el honor de trabajar con gente como Miguel Otero Silva y Ciro Urdaneta Bravo. Luego fui conociendo escritores, poetas y pintores que tuvieron también una alta influencia en mí, porque los fui conociendo y admirando y de ellos adquirí ese amor por la creación y por la estética.

(La red entreteje sus soles. Marlene Nava patentiza la antológica idea de Gabriel García Márquez: el periodismo es un género literario. Es arte)

Foto: Cortesía

AB: 2.-¿Qué es para usted el periodismo?; ¿cómo lo concibe?; ¿podría explicar, a un público de niños y jóvenes inexpertos, en qué consiste su profesión?; ¿Es posible establecer un circuito de eslabones que perfilen su trayectoria como periodista…Es decir, puede identificar etapas en su proceso creativo histórico?; ¿a quienes reconoce como sus influencias e hitos de referencia?

MN: Mi concepción del periodismo se ha ido transformando con los años y con el ejercicio. Inicialmente yo sentí el periodismo como un quehacer que me permitía volcarme, que me permitía manifestar mis ideas y mis pensamientos en torno a acontecimiento que veía o que me contaba. Era como una especie de herramienta personal. Pero con el paso del tiempo fui tomando conciencia de la trascendencia de ese ejercicio, que te permitía tener una influencia directa sobre masas de gente, pues el periodismo adquirió un carácter de instrumento social. Para mí, un instrumento de lucha para el logro de bienestar, de beneficios de alcance para el grupo social. Sentí que el periodista ni siquiera debía ser solo testigo de los acontecimientos, sino que debía ser protagonista de los mismos. Yo creo que cuando tú tomas conciencia, por ejemplo, de que hay necesidad de rescatar una edificación antigua, tú tienes que actuar en función de eso; o sea, pelear y tomarlo como bandera. No conformarse con tan solo que lo publicaron por cumplir un, digamos, requisito. Porque es parte de ti, porque es parte de tu credo y cuando tú adquieres ese nivel de verdad, de relación con lo que tú defiendes, por supuesto que forma parte de ti. Es decir, para mí el periodismo es un modo de creer, de ser y de vivir. A esta altura de mi vida no sé hacerlo de otro modo.

Foto: Cortesía

Cada cosa que yo veo propicia que inmediatamente actúe como periodista y la asumo de verdad, la divulgo y la defiendo. Por supuesto que hay etapas perfectamente definidas en ese proceso evolutivo en el que, además, influye el hecho de que me tocó vivir los procesos de transformación tecnológica que ha tenido la producción de la noticia o del material periodístico a lo largo de estos años. Es decir, cuando yo empecé a ejercer el periodismo, todavía a nivel local y a nivel nacional y a nivel internacional, la tecnología de producción del periódico se basaba en tipografía en plomo. Es decir, por ejemplo, Panorama, los reporteros escribían mientras los tipógrafos estaban produciendo la galeras de texto levantadas en plomo. Es decir, tú tenías la paila de plomo hirviendo detrás de ti. Luego de eso vino el offset, que a mí me tocó vivirlo también, que se hacía el mismo esquema de montaje, pero ya no era con plomo sino con papel, es decir, el texto se levantaba en papel y luego se montaba la página pegando los textos. Después vino un sistema mixto que, por ejemplo, lo instaló aquí El Nacional de Occidente y consistía en producir una parte de manera digital y otra parte de manera manual o de impresión tipográfica. Era, más o menos, el mismo procedimiento para el inicio del montaje. Era hecho bajo otro esquema tecnológico. Luego vinieron las computadoras que ya, por ejemplo, en el diario El Zuliano se usaron de manera directa y, finalmente, este en La Columna, donde todo el proceso era en base a computadora. Entonces a mí me tocó vivir todo ello, porque estuve en cada periódico que tenía un sistema de esos y me tocó vivir todos esos procesos de manera cotidiana. Y eso también influye un poco en la transformación de la visión que tengo actualmente de el ejercicio periodístico. En este momento, fíjate que la gran transformación está dada por las redes y es otra cosa, pues ya es otra forma de ejercer periodismo. Yo diría inclusive que está como en un proceso de formación, en un proceso de estudiarse a sí mismo, de mirarse a sí mismo y siento que se van a producir nuevos modos de ejercer el periodismo y de hacerlo de una manera adecuada a los tiempos modernos y futuros.

Foto: Cortesía

(El éxito ronda siempre la carrera de Marlene Nava. Por allá por los 60’s conoció a Salvador Dalí, en el pabellón español de la Feria Mundial de Nueva York. Al rato estuvo entrevistando a otras celebridades: el mimo Marcel Marceau, el ecoaventurero Jacques Costeau y al botánico Leandro Aristeguieta. Hubo un momento culminante: el cantante boricua Danny Rivera le cantó, a ella solita, “Madrigal”. El mundo vibró)

AB: 3.-La maternidad es un tema excelso dentro de la creación universal…Como madre, ¿cuáles considera los elementos indispensables para definir esa acción de vida: ¿como una performance creativa o de arte?; ¿cómo enfoca su propia experiencia al respecto?; ¿cuáles serían los elementos indispensables para configurar un modelo magistral de liderazgo femenino en el seno familiar?; ¿cuáles serían sus sugerencias desde la perspectiva de su propia experiencia como madre, qué errores jamás debería permitirse cometer dentro de semejante compromiso o responsabilidad?; ¿sólo basta con el amor para coronar la satisfacción del éxito matriarcal?; ¿cuáles fueron las enseñanzas fundamentales que heredara de su mama y cuáles ha inculcado en su hija Mía, y aún en el conjunto de sus hijos y nietos..?; ¿se considera satisfecha con lo logrado?

MN: Mira: es que yo conocí la maternidad antes de parir, porque la vida me trajo a mis días, siendo muy joven, un bebé de 5 meses que por razones que no voy a tratar aquí, vino a quedarse conmigo. Y yo lo acepté. Ese niño, llamado César, fue parte inmenso de mi vida. Creo que fue mi primer hijo. Por supuesto, yo no tenía la más mínima idea de cómo era ser mamá, ni me lo había planteado. Lo asumí como si fuera parte de mi juego, porque en ese tiempo yo vivía una aventura eterna. Y lo puse en una cesta, un “Moisés”, tipo cestita de cargar cosas y lo cargaba conmigo: para la universidad, para el periódico, para la discoteca, para todos lados. Así se acostumbró a ser como parte de mi, de mi cotidianidad y así se formó. Qué pasó: que él era hecho a mi imagen y semejanza, él fue la persona que más me conoció en la vida, con la que más me he identificado y la que más he amado. Se murió muy joven, a los 28 o 30 años. Él decidió, a los 12 años, que quería ser bailarín de ballet, puesto que en ese tiempo los varones no solían tomar esa decisión. La maestra Irene Lewandowsky lo tomó para ella, pues nosotros vivíamos cerca de su academia y ella lo tomó para formarlo. Ya él tenía 11 años cuando eso Y tuvo que hacer un inmenso esfuerzo de entrenamiento diario, de hasta 16 horas, y lo logró. Un día me dijo que se iba a Caracas para un casting en el Teresa Carreño y quedó como parte del cuerpo de baile. Luego siguió entrenándose y llegó a pertenecer al Ballet Nacional de Caracas donde llegó a ser su segundo bailarín. Esto aparece registrado en los libros de Vicente Nebreda y bueno fue un orgullo para mí haber sido parte de su vida. De hecho, creo que le debo un reconocimiento. Murió de un coma diabético. No sabía que sufría de ese mal y un día celebrando se comió unas bananas y el pico de glucosa lo perjudicó de manera letal. Yo creo que él es una de las lágrimas que yo llevo pendientes en mi alma.

Foto: Cortesía

De manera que la maternidad para mí ha sido una inmensa responsabilidad, un compromiso sin medida. Razón por la cual no quería tener más hijos. Después que tuve a Carla, para mí fue un descubrimiento impactante. Saber que eras capaz de anularte para que otro ser creciera. Y Dios quiso que llegara un segundo hijo y Dios me envió un mensaje, porque ese hijo ha llegado a ser uno de los elementos más importantes de la existencia y lo registro como un inmenso milagro en mi vida.

Mira, los elementos para el liderazgo femenino en la familia creo que vienen dados por la misma condición de ser mujer. Lo que pasa es que ha habido un error, es decir, el hombre tiende a ser matriarcal, aunque sea machista. Hay como una incongruencia, porque la sociedad le impone ser machista en cierto modo pero es matriarcal, porque el hombre es muy apegado a su madre y porque siempre la anda buscando en sus amistades, en su relación personal y en todo el hombre busca a la madre y se acerca mucho a la madre. Yo creo que lo que ha ocurrido es que a lo largo de los tiempos la mujer no se ha estructurado ella misma, no se ha conformado como un ser integral y eso le cercena un poco esa capacidad. Yo creo que sí, junto a la parte emotiva, verdad, esa carga emocional que te acerca tanto a tu madre la hace una figura especial, una figura trascendente, una figura que te amarra, que te eleva, que te hunde, que tiene un inmenso poder afectivo.

La mujer tiene un papel estelar en este momento justo, porque ha descubierto que cuando ella se construye a sí misma es una fuerza que puede imponer acciones para liderar, no solo en la familia, sino en la sociedad.

No basta el amor para ejercer ese papel de tanta responsabilidad y de tanto compromiso. No va a ser el amor porque inclusive a veces el amor te debilita de una manera negativa. Siento que la madre tiene que tener conciencia de su papel y de cómo este papel influye en la vida futura de su hijo. Siento que también hay una parte necesaria de formación intelectual y espiritual. Siento que aparte existe la necesidad de tener credo, de tener convicciones, de tener ideas, de estar clara en la concepción del mundo que quiere construir para sus hijos.

Foto: Cortesía

Mi madre, creo que lo fundamental que me enseñó es un profundo respeto por los demás, por los sentimientos de los demás, por los credos de los demás, por las situaciones de los demás y ella me enseñó a hacer pródiga en la entrega, pródiga en la lágrima, ella me enseñó a tener empatía hacia los demás, ella me sembró esta capacidad de sentir dolor ajeno que me impone hacer algo para remediarlo. Ella me enseñó a callar cuando debo callar y hablar cuando he de hablar. Ella me enseñó a ser verdad y me enseñó un camino que a veces deseché, porque siempre me trae a ella.

No no siempre estoy satisfecha con lo logrado, porque a veces queremos que nuestros hijos se parezcan mucho a nosotros y, por supuesto, yo traen su propio sello. Pero en general cuando veo a mis nietos y a mis hijos cumpliendo con sus deberes, con sus compromisos y actuando de manera empática, como yo, con otras personas o hacia otros seres sí siento que he hecho un trabajo importante como mamá y como abuela.

AB: 4.-La ciudad es ese modelo fragmentado donde convergen todas las instancias de perplejidad y asombro que ofrece el arte del periodismo. Usted, como protagonista de ella, ¿qué recomendaría a sus dirigentes con respecto al mejoramiento del espectro cultural de carácter público?; ¿en cuáles puntos haría mayor énfasis dentro de la configuración de un plan cultural general?; ¿cómo cree deban integrarse las instituciones públicas y privadas dentro de una acción cultural de carácter público?; ¿por dónde comenzaría y hacia qué objetivos apuntaría en términos específicos?; ¿replantearía los términos de su afirmación de que Maracaibo es una ciudad muerta?

MN: Pienso que para asumir esta ciudad sería necesario que todos los líderes se dedicaran primero a encontrar su alma, a conocerla, a saber su historia al desenredar sus raíces, amar su querencia. Siento que esta ciudad necesita quien la quiera mucho. Que sienta empatía por ella. Que sepa que está formada del sudor, de las lágrimas, del trabajo, de la alegría y de los sueños de la gente proveniente de todas las esquinas del mundo. Y que tiene que desentrañar toda la poesía, todo el credo, todas las banderas sembradas sobre estos parámetros.

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Maracaibo es un enjambre de razas y así hay que asumirla y así hay que entenderla. Sus líderes, en general, han permanecido muy ajenos a esta imagen de una ciudad que solo necesita entrega, amor, conocimiento de ella y pasión por respetarla.

Para la concepción de un plan general cultural habría que empezar por los aspectos formativos. Yo siento que aquí hace falta un programa sistemático de formación básica sobre las riquezas culturales, sobre nuestras tradiciones, sobre nuestra historia, sobre nuestro quehacer, sobre nuestro hacer, sobre nuestro creer. Maracaibo necesita ser sembrada en el alma de cada uno de sus habitantes, desde que nacen. Siento que, así como se ha hecho con la gaita, que en los últimos tiempos se ha divulgado, se ha instituido, se ha respetado, se ha programado y se ha o divulgado de manera sistemática, igual la cultura, la historia, nuestra nuestra, nuestro devenir, tiene que formar parte del sistema educativo, como eje central para el conocimiento. Porque es la única forma de crear conciencia sobre la valoración patrimonial, sobre la necesidad de rescatar, sostener e impulsar nuestro elemento de identidad. No hay de otra. La formación tiene que ser el primer acto. Pero tiene que ser una formación sistemática. Tienen que formar parte del aula, parte de lo cotidiano, parte de todos los días del estudiantado.
Paralelamente, tú tienes que crear también programas de divulgación, con todos los medios que existen en este momento, hasta las redes sociales, hasta internet, hasta todo ese tipo de de aplicación y de metodología que hay. Estos nuevos modos de comunicación. Yo siento que todo eso puede utilizarse de manera creativa para sembrar en nuestras nuevas generaciones ese conocimiento y ese respeto y esa necesidad de hacer algo por la ciudad. Ahí hay elementos que te generarían el proceso creativo natural. La gente, en la medida en que siente ese conocimiento sobre la estética, sobre el devenir, sobre el quehacer, sobre los procesos creativos populares, las tradiciones, se vuelve más creativa. Porque está inducida por ese esfuerzo intelectual.

El escritor checo, Milán Kundera, autor de una vasta obra literaria en la que el olvido fue leit motiv… alfa y omega, en una ocasión dejó asentada esta convicción: “Para liquidar a los pueblos se empieza por privarlos de la memoria. Destruyen tus libros, tu cultura, tu historia, Lo que son y lo que fueron. Luego, alguien más escribe otros libros, les da otra cultura, inventa otra historia. Después de eso, la gente comienza a olvidarse lentamente de ellos mismos, de su esencia, Y el mundo que te rodea se olvida aún más rápido”. Coincido con él y esa es la bandera que ha ondeado en todas mis batallas.

Yo siento que en muchos países existe una forma de integrar al sector privado con el sector público. Esto sucede haciendo congruentes algunos planes culturales. También siento que tiene que haber incentivos a través de legislación especial. Y han logrado la conformación de una corriente, digamos, de apoyos permanentes y sostenidos hacia la estructuración del programa o planes culturales, en beneficio colectivo. Siento que es un mecanismo para el logro de esa conjunción.

Igualmente pienso que es necesario estimular los apoyos para el quehacer cultural, mediante el manejo de un concepto diferente de la gestión cultural. Siento que es tiempo de tratar la cultura con un cierto criterio empresarial, es decir, que sea concebida como una organización capaz de generar productos que sean mercadeables. La idea es que los productos culturales tengan valoración de mercado y sean vendibles.

Cuando yo planteé que la ciudad estaba muerta se respiraba un ambiente realmente decadente, de cementerio. Todo lucía triste, apagado, sin vida. Siento que ha habido algunos factores que han contribuido a mover un poco eso. La ciudad sigue rota pero ha recuperado un poco su aliento y lo ha hecho justamente desde el sector cultural. Veo que en los últimos tiempos ha habido como una recuperación, una revitalización de su vida cultural, manifiesta en eventos de todo género y con una planificación sistemática desde los centros de producción de cultura. Los centros de manejo del elemento cultural. Entonces así tenemos, por ejemplo, que la biblioteca pública está gestionando eventos académicos y culturales importantes. Que el teatro Baralt se ha transformado en un centro cultural integral definitivamente sobresaliente y que ha logrado crear nuevos públicos. Que ha logrado estructurar e integrar grupos y centros de formación y que se perfila como un gestor cultural de alto nivel para el futuro, para hoy y para mañana. Luego el Centro de Arte que permaneció cerrado por mucho tiempo ha hecho esfuerzos por ligarse otra vez a su comunidad y ha presentado algunas muestras importantes, generalmente vinculado a los aspectos tradicionales de la ciudad. Luego tenemos la Casa de la Capitulación, que de una manera muy novedosa le ha dado vida a ese espacio y este ha generado una serie de planes que han cautivado un público permanente y que vive desarrollando actividades que tienen que ver con la divulgación de los valores patrimoniales. Luego está el Museo de Artes Gráficas donde también se ha rescatado a través de algunas muestras su vida de permanentes actividades y otros programas. Desde la Calle Carabobo también se ha influido en esa revitalización, puesto que se ha llenado de actividades permanentes desde los distintos centros que allí se han creado. Y esto generalmente mantiene una actividad colectiva en otros son actividades.

Foto: Cortesía

El sector económico desde la cámara de comercio ha mantenido verdad la una plataforma de discusión de disertación y de divulgación sobre planes proyectos y problemática local y ha presentado algunas propuestas mirando el futuro.

En el sector oficial este se ha manifestado un interés por la recuperación de elementos icónicos patrimoniales y hemos visto cómo se está por ejemplo restaurando el convento de San Francisco en la plaza Baralt y se está planeando la recuperación del templo San Felipe Neri, en el centro de la ciudad.

AB.-5.-La vida, según se revisa en su trayectoria pública, está signada por el regocijo constante de la creación humana…¿Con cuáles libros, canciones, poemas, cuadros, obras de arte e ideas le gustaría que la identificaran?

MN: Toda la vida he estado apegada de manera especial a los poetas del Siglo de Oro Español…Eran las lecturas grupales que hacían las tías de mi papá en la Nueva Venecia, durante una temporada que vivimos con ellas, porque mi papá fue preso de la dictadura de Pérez Jiménez. Pero los libros, todos los que he leído, han sido.motores de mi crecimiento y de mi vida. Me fascinan las introspecciones tipo “La Caída”, de Albert Camus y “El Túnel”, de Ernesto Sábato. Pero en general disfruté plenamente desde Agatha Christie hasta “La Divina Comedia” y “La Casa Verde” o “La Ciudad y los Perros”. Igualmente han sido muchas las canciones que han atrapado.mis emociones. Pero por mencionar alguna está “Dance me yo the end of love”, de Leonard Cohen o alguna rocolera como Lágrimas Negras. ¿Cuadros? Infinidad de ellos..Doy aplausos de pie a “El Jardín de las Delicias”, de El Bosco y el “Guernica”, de Picasso…Y amo los Penetrables, de Jesús Soto y las construcciones de Antonio Gaudí. Y, finalmente, mueve hasta el alma cualquier evidencia del Barroco en todas sus manifestaciones. Y es que yo odio el vacío. Hasta el emocional…Cuando hay una pérdida lleno inmediatamente esa nada. Mi casa es un batiburrillo de todo cuanto me gusta y mi vida es una colcha de retazos expresados en aventuras, credos y quehaceres de la más expresiva heterogeneidad.

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AB:6.-¿Podría contar a los lectores lo que ha sido esta experiencia que usted ha llamado Casa Günther?; Sienfo el origen su historia de amor, ¿podría contárnosla?…¿Para que puede servir el amor en las actuales circunstancias históricas del país, en general, y de la ciudad, en particular?

MN: Casa Günther es un homenaje. El reconocimiento a un artista injustamente ignorado. Homenaje muy merecido por un artista que mantuvo su línea de trabajo, su credo y su convicción en conciencia del riesgo que corrió y asumió de no ser valorado ni tasado con justeza a lo largo de su vida
Günther fue una verdad inmensa para él mismo y para todos los demás. Lo conocí cuando fuí, en mi calidad de reportera, a cubrir la I Bienal Ciudad de Maracaibo, en la que él obtuvo el primer premio. Me impresionó como nadie en la tierra. Era hermoso, como un arcángel de carne con sus cabellos dorados y su mirada brillante. Fue como un encuentro escrito en la eternidad. Cuando me presenté , me apretó la mano y me dijo: tus lindos ojuelos me matan de amor. E inmediatamente me invitó al próximo concierto de la Sinfónica.

Dos meses después nos casamos y vamos caminando por la plaza Bolívar y yo le dije por qué no nos casamos. Yo, que siempre había sido reacia totalmente real hacia casarme, y él me dijo: bueno, okay pero yo no tengo nada que darte. Y a uno no le importa eso. Nos fuimos a la prefectura de Chiquinquirá, con Florinda Torres, que era la jefa de relaciones públicas de la Asamblea Legislativa y Fermín Meoz Cepeda, que era el presidente de la Asamblea y ellos nos sirvieron como testigos. Cuando llegué a mi casa dije me casé. Llevé mi documento y lo mostré y mi mamá me preguntó y con quién te casaste y ahí empezó nuestra historia…

Creo que el amor es un sentimiento constructivo. Yo siento que el amor repara, levanta, anima, entusiasma y por eso yo creo que ha sido como un legado de infinidad de historias, de infinidad de gestos, de infinidad de logros, en estos momentos. Yo decía que estamos viviendo en una época de carestías, de sequedad de verano, estamos como secos, espiritualmente, físicamente, mentalmente. Yo siento que el amor lubrica un poco todo ese movimiento emocional. Todo es movimiento, toda esa fortaleza humana que ha hecho del hombre un ser capaz de transformar su historia y de transformar sus épocas y de evolucionar en el tiempo. Yo siento que el amor es fuente de toda empatía y estoy hablando del amor del que habló San Pablo, del amor universal, no solo del amor de pareja sino de ese amor que nos integra hacia los otros seres humanos, que vincula, que genera una corriente especial y que nos impulsa a sostenernos unos a otros. Yo siento que eso hay que cultivarlo, particularmente en momentos como este que estamos viviendo en este país. Que es un momento de arideces y que solo se puede cultivar, verdad, estoy regándolo con grande infinita dosis de amor, de ese amor que no se entrega, que no se cansa, que no te engaña, el amor que San Pablo cantó y que yo creo que tiene vigencia plena por toda la eternidad.

AB: 7.-Tomaré una pregunta de mi libro, La concitación del placer: Educando La Mirada para el arte (obra terminada y esperando por su publicación), hecha a la medida de mi profunda admiración por usted: Esa idea del artista creando imágenes cual reporteros de emociones impensadas, ¿qué tanto lo afecta?; ¿requiere el espectador contemporáneo aprender a mirar, esto es, desarrollar ese "aprendizaje de la mirada” del que habla el poeta Octavio Paz, cuando afirma que "ver es un privilegio y el privilegio mayor es ver cosas nunca vistas: obras de arte"..¿Usted qué piensa acerca de estas reflexiones?

MN: La obra de arte es producto de hondas impresiones, desasosiegos, inquietudes y turbaciones del artista que genera un lenguaje propio, particular, en busca de la simplificación de procesos sumamente complejos. Y lo hace a través de signos que requieren una conciencia plenamente abonada para ser descifrados en su justa dimensión. Coincido, pues, con vos y Octavio Paz en la necesidad de "educar" la mirada. Tanto para captar como para descodificar ese lenguaje tan especial y único que comporta cada obra de arte…Y es solo a través de las mismas obras de arte y tu relación con ellas lo que permite alcanzar esa mirada. Al final, lo que el artista busca es una compenetración del observador con él a través de su obra. Eso que vos llamáis concitación.

AB: 8.-Quienes hasta ahora hemos leído su último libro publicado, “María de los Calcaño, poetas”, hemos agradecido el redescubrimiento de una insigne creadora…¿Cuánto tiempo le llevó realizarlo?; ¿cuál es la historia suya con respecto al personaje y a la relación de sororidad y de buen gusto femenino que en ella se revela?; ¿qué fue lo más difícil y/o, digamos, escabroso que le reportó el escribirlo?

MN: La primera idea de escribir sobre María Calcaño llegó a mi, en el año 2012. Una amiga llamada Cecilia Morales se presentó con una serie de documentos relacionados con María Calcaño y me planteó que estaba interesada en hacer un libro pero que quería que yo lo escribiera. Y ella iba a seguir la investigación. A mí me pareció interesante la propuesta. Ya lo había hecho con otras personas y acepté. Ella empezó a pasarme datos y empezamos a estructurar un poco un esquema de trabajo. Pero un día ella llegó y me dijo que me donaba todos los documentos y que me ocupara yo de hacer la biografía y a trabajarla. Puesto que el volumen de información era inmenso. Revisar materiales cuyos manuscritos, en su mayoría, cuyas letras en muchos casos, no entendía. Era necesario ponerle mucha atención. En ello me tardé muchísimo tiempo. En estructurar, digamos, una historia más o menos coherente. Pero en la medida que fui descubriendo hechos de su historia, me fui convenciendo más de que era muy importante hacerla pública. Porque era preciso aclarar algunos conceptos que se venían manejando en razón del rechazo que la ciudad mostró por María, desde 1935, cuando fue publicado su primer libro. Es decir, cuando se hizo su primera publicación, “Alas Fatales”. Aunque yo creo que ese no fue su primer libro, sino que su primer libro fue “Canciones que oyeron mis últimas muñecas”, pero este fue publicado posteriormente.

Influyeron otros asuntos, porque siempre me ha chocado que se la haya tergiversado. Aquí existe la costumbre de hacer desmérito de las mujeres en razón de su vida amorosa. Por ejemplo, en el caso de María, me cansé de escuchar en todos los ambientes donde iba, inclusive en lo que se estaba para hacerle homenajes y a ella se le calificaba de casquivana, que no es más o menos sino una forma decente de llamar p*** a una mujer. Y eso era lo que se quería decir. Yo quería saber por qué, cómo, una persona de su nivel intelectual y que produce esas cosas tan hermosas, tan elevadas, tan femeninas, pudiera haber sido prostituta. Y en eso se centró muchísimo mi trabajo. Por eso descubro que en realidad ella lo que hizo fue vivir una historia de amor y la parte ingrata era la que se le quería hacer impuesta. Entonces ella decidió responder a sus propias necesidades y a su propio deseo. Una vez que ya había experimentado la dificultad que le resultaba vivir en las condiciones en las que vivía, forzada, obligada, atada a un matrimonio que nunca quiso contraer.

Foto: Cortesía

Por eso un día decidí que sí, que algún día iba a publicar el libro. Me resultó muy difícil abordar algunas cosas. Digamos relacionadas con su intimidad y en algunos casos deseché alguna información porque pensaba que podía afectar a su familia, de cuyos miembros, o sea, sus nietos, algunos se mueven en nuestro ambiente. Son personas muy lindas y están construyendo su vida. Y lamentablemente, en una ciudad que todavía conserva muchísimo, digamos, rigor, relacionado con las conductas personales, decidí que había cosas que no era prudente publicar, porque siento que iban a ser malinterpretadas. Sin embargo dejé bien claro que ella era una mujer pasional, que tuvo una vida pasional con un tipo que amó. Y que desechó a su esposo porque fue un matrimonio impuesto, que fue muy desigual, que ella tenía 13 años y él tenía casi 40 y que su primera relación con su marido le resultó prácticamente una violación. Estuvo sometida a esa relación durante muchísimo tiempo, pero en un reencuentro que tuvo con el chamo que ella soñaba, que vió toda la vida, porque eran familia y se conocían, ese reencuentro le dio la fuerza suficiente para tomar la gran decisión de irse y además, empujada por una ciudad que la rechazó totalmente de plano y que, en cierto modo, todavía intenta callarla.

Lo que yo he querido lograr con el libro de María Calcaño, con su historia, con la verdadera, porque fue extraída de su propio documento, de su propio puño y letra, de sus propias cartas, de sus propios poemas, es demostrar que ella fue la más importante poeta que hubo en esa época, en ese tiempo y que, de hecho, ella fue una mujer de nuestro tiempo. Ella escribió para nosotros, no para la gente de su época. Es esa su valía. Yo creo que todavía falta muchísimo homenaje por hacerle y no en balde algunas universidades estadounidenses la están traduciendo al inglés y ha sido agasajada en universidades europeas.

Lo más difícil de todo este proceso, que fue muy largo, precisamente por eso, porque tenía que imponerme una especie de autocensura y yo creo plenamente en la libertad de expresión. Pero siento que era preferible dejarla hablar, dejar su voz entre nosotros, escucharla, entenderla. Y un poco germinar un poco de empatía hacia ella como persona, porque como poeta su valor está implícito en su obra y eso nadie se lo puede borrar. Pero lo más difícil que afronté fue justamente hacer una selección entre lo que debía y no debía publicar. Y en cierto modo Yo creo que ya me identifico con María, básicamente en un aspecto: Y es que yo siento que cuando la mujer crece desde su ser, se siente segura de sí misma. Cuando conoces su valor como persona, como gente, cuando se ubica un espacio en la sociedad, cuando se lo gana, ella tiene derecho a manifestarse, a expresarse y yo siento que eso fue lo que ella hizo y es lo que yo hago. Por supuesto ella tenía una temática y yo tenía otra pero siento que todas las mujeres del mundo que logran expresarse es porque previamente se han construido como persona y yo creo que ella está el gran valor de una mujer que alcance sus niveles particularmente en casos como el de ella que se ve obligada a desafiar involuntariamente una sociedad que la repudió totalmente.

AB: 9.-En el prólogo de su libro, la eximia poeta, Lilia Boscán de Lombardi, expone: “Este libro de Marlene es muy amplio, pero se lee con deleite y entusiasmo creciente porque revela facetas insospechadas de María Calcaño como la participación clandestina en la política, tanto en el período gomecista como en el tiempo que vivió en Quito y Lima y también durante la dictadura de Pérez Jiménez…”. ¿Es posible “contemporaneizar” un poco la vigencia de esos aspectos de la vida de la poeta María Calcaño?; ¿Cuánto de esa valiente lucidez de ella considera podría ser reivindicada ahora mismo?

Foto: Cortesía

MN: Yo creo que sus propios haceres reivindican los actuales posibles movimientos libertarios. Ella fue una demócrata convencida y esta convicción la llevo a la acción. Acción silenciosa, humilde, pero de gran peso para la lucha clandestina. En ocasiones actuó como correo clandestino entre los luchadores de varios países, otras fue redentora para los presos políticos de toda América del Sur y, finalmente, fue soporte y apoyo de las familias de esos presos a quienes, además de insumos, les regalaba su alentadora presencia.

Yo creo que ella podría ser tomada como ejemplo para las nuevas generaciones. Porque ya demostró que no es necesario tener un soporte extraordinario para batallar por una convicción. Particularmente cuando se creyó en la libertad. Pienso que su ideal libertario tiene cabida en cualquier sociedad, pero particularmente en aquellas que ya han conocido el sometimiento a que se exponen cuando se pierde esa condición de libertad.

AB: 10.-También reseña en su prólogo la poeta Lilia que, “El Diario, las cartas y los versos son un conjunto poético que revela el yo profundo de María Calcaño. Todo está allí: el amor apasionado, el erotismo como una llama viva, los temores, la angustia por los hijos, las ilusiones y las desilusiones”…¿Sería susceptible su libro de ser llevado a otros espectros creativos, supongamos, el teatro ó el cine?; ¿Cuáles serían las más notables dificultades para quien emprendiese un proyecto semejante?; ¿cuán necesario e importante ha de ser el hecho de devolverle a Maracaibo el legado de quien bien podría ser su más insigne poeta?
MN: Pienso que su vida tendría perfecta cabida en una obra teatral. En primer lugar, ella misma aporta suficiente material literario para la estructuración de la obra. Algunas etapas, durante el desarrollo de su vida, podrían tener un alto valor al ser representada. Tiene un profundo valor ético y estético y comporta una conducta social manifiesta, propia de la humanidad, de repudiar lo que la niega y desafía. Finalmente, plasma un valor especial: la valentía de una mujer que afrontó el desprecio, el abandono y la soledad, para mantener su posición de mujer empoderada, como dicen ahora, y poeta de alma y sangre como ella se sentía. Pienso que en un escenario su belleza, su entusiasmo, su pasion, su valentía y su voz poética tendrian perfecta cabida en una escena teatral.

AB: 11.-Juguemos un poco a la trascendencia: ¿de reencarnar, en qué le gustaría verse y prodigarse?; ¿está feliz con la vida que Dios le ha brindado?; ¿cuál es ese libro que todavía no ha escrito?

MN: Me gustaría reencarnar en un árbol frutal, un mango, por ejemplo..O una mata de mamones. Uno de esos árboles que los niños persiguen, rodean y desarman en cada cosecha. Amo esa prodigalidad de la naturaleza, que se ofrece sin medida. Me encantaría sentir el entusiasmo febril de sus voces ante el prometido tesoro, sentir sus pequeños pasos sobre mis ramas bajas, escuchar su plenitud saboreando los amarillentos jugos de mi entraña. Me gustaría firmar parte anónima de ese paisaje que nos hace uno con el nombre de bosque o selva. Y renovarme con los años en un parto eterno. Para regalar felicidad en forma de fruta.

Sí, estoy feliz, me siento plena. Es cierto que he vivido vicisitudes, algunas caídas. Pero siempre he logrado mi nivel otra vez. En este momento vivo una etapa de profunda paz, de mucho análisis y de un recogimiento casi involuntario, pero muy enriquecedor. Tengo todo el tiempo para mí y para quien yo quiera y así lo reparto y ese reparto, mi vida en este momento, me encuentro haciendo testamento, que implica mis haberes materiales y espirituales y esos están llegando a la persona que yo creo que los necesitan.

En este momento tengo dos libros pendientes. Creo que los voy a dejar para que sean publicadas una vez que me vaya. Uno de ellos se llama “Crónicas del Terror” y en él relato los episodios más sobresalientes que vivieron los últimos 20 años aquí en la puerta de mi casa, en personas en situaciones ciertamente trágicas y me ha tocado compartir y sentir empatía y acompañar a muchas de ellas. Y el otro libro es la historia de César, un niño que una vez cree que murió muy joven y que tuvo una vida muy rica y que yo creo que fue definitivamente una persona sumamente especial. Un escogido de Dios para que me acompañara en la etapa más linda de mi vida primera.

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Redacción: Alexis Blanco

Noticia al Día/Alexis Blanco

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