Con la llegada del nuevo año, los campos de los Andes venezolanos y diversas regiones de Latinoamérica vuelven su mirada al cielo. Desde el pasado 1 de enero, ha comenzado el ciclo de "Las Pintas y Repintas", un método tradicional de observación meteorológica que permite a los productores agrícolas prever el comportamiento del clima durante los próximos doce meses.
Este sistema de pronóstico empírico se basa en una observación meticulosa de los fenómenos atmosféricos (lluvia, vientos, nubosidad y temperatura) durante los primeros 24 días del mes de enero. Los resultados de estas observaciones son fundamentales para decidir los tiempos de siembra, la protección de los suelos y las épocas de cosecha.
El ciclo de la observación
La práctica se divide en dos fases críticas que permiten cruzar datos y aumentar la precisión del pronóstico:
- Las Pintas (1 al 12 de enero): Cada día se asigna a un mes del año en orden cronológico. Por ejemplo, el clima registrado hoy, 5 de enero, representará el comportamiento del mes de mayo.
- Las Repintas (13 al 24 de enero): En esta fase el orden se invierte para confirmar la lectura. El día 13 representa a diciembre, el 14 a noviembre, y así sucesivamente hasta llegar al día 24, que cierra el ciclo regresando a enero.
Aunque no es un método científico convencional, las Pintas y Repintas poseen un valor cultural incalculable y para muchos campesinos, una eficacia que compite con los informes meteorológicos modernos.
Es un ejemplo de la conexión profunda entre el ser humano y los ciclos de la naturaleza, desde el origen prehispánico que se ha mantenido vivo a través de la tradición.
Noticia Al Dia / Con información de Reporte La Grita