Los Lakers de Los Ángeles aprovecharon las sensibles bajas de los Warriors de Golden State para imponerse con un contundente 129-101. El triunfo permite al conjunto angelino sacudirse la presión tras hilar tres derrotas consecutivas y enderezar el rumbo en territorio ajeno.
Desde el salto inicial, el dominio de los visitantes fue evidente. Luka Doncic tomó las riendas del encuentro con una actuación integral de 26 puntos, ocho asistencias y seis rebotes.
Por su parte, LeBron James, quien minutos antes del partido protagonizó un tierno momento al lanzar canastas con su hija Zhuri de 11 años, tradujo esa energía familiar en eficiencia pura: sumó 22 unidades, repartió nueve asistencias y capturó siete rebotes, destacando con un sólido siete de 13 en tiros de campo y cuatro triples.
Para los Warriors, la noche fue una cuesta arriba constante. La ausencia de Stephen Curry, quien se perdió su décimo compromiso seguido por una lesión en la rodilla derecha, sumada a la baja de último momento del pívot Kristaps Porzingis por enfermedad, dejó al equipo de San Francisco sin el arsenal necesario para responder al intercambio de golpes.
A pesar del descalabro, el joven Gui Santos fue la nota positiva para los locales. Horas después de firmar una extensión de contrato multianual, Santos lideró a su equipo con 14 puntos, marcando su duodécimo partido con doble dígito en sus últimas 13 apariciones. Gary Payton II también intentó mantener a flote a Golden State con 12 unidades, pero el esfuerzo fue insuficiente ante la profundidad de la plantilla de los Lakers.
Con este resultado, Los Ángeles consigue apenas su tercera victoria en los últimos ocho encuentros. El triunfo no solo maquilla las estadísticas recientes, sino que devuelve la confianza a un equipo que necesitaba urgentemente volver a la senda de la victoria antes de que la tabla de posiciones se vuelva una amenaza mayor.
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