Un sofisticado sistema de vigilancia digital ha puesto fin a una de las tramas de corrupción más complejas del sector textil en la región. Lo que comenzó como una alerta interna en la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) de Colombia, terminó revelando un esquema de contrabando y lavado de activos que involucra a la reconocida marca de lencería Lili Pink, hoy bajo la lupa de la Fiscalía en un proceso de extinción de dominio.
El corazón de la investigación fue el software denominado “el ojo de la DIAN”. Esta herramienta de inteligencia detectó que varios funcionarios estaban ingresando a bases de datos de forma injustificada para manipular procesos de devoluciones del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
Las alarmas se encendieron al notar que las solicitudes de reembolso de dinero no coincidían con la capacidad operativa real de las empresas solicitantes. El sistema rastreó estas anomalías hasta una dirección común en Barranquilla, donde se descubrió la existencia de más de 30 empresas "fantasma" creadas exclusivamente para este fin.
El mecanismo del fraude
La red operaba bajo un modelo de "cadena de engaños" que se dividía en tres pasos clave:
- Facturación ficticia: Se emitían facturas por la compra de telas e insumos que nunca existieron.
- Simulación de IVA: Estas facturas inflaban los gastos de las empresas para que el Estado les devolviera un impuesto que jamás habían pagado.
- Maquillaje de contrabando: Los documentos legales falsos servían para "blanquear" mercancía que entraba ilegalmente al país, haciéndola pasar por producción nacional o importación legal.
Evidencias
Durante los allanamientos, las autoridades hallaron una libreta de anotaciones que se convirtió en la "prueba reina". En ella se detallaban pagos, porcentajes y nombres de funcionarios que recibían coimas para facilitar la salida de recursos públicos.
Aunque los hechos fueron detectados inicialmente en 2022, es ahora cuando la justicia ha procedido con la intervención de los activos de las marcas salpicadas. El caso no solo representa un golpe al fraude fiscal, sino que pone en evidencia la vulnerabilidad de las cadenas de suministro frente a las mafias del contrabando textil que afectan la economía formal.
Noticia Al Día / Con información de El Colombiano