Viernes 05 de junio de 2026
Al Dia

Maracaibo tiene una nueva galería de arte en el Teatro Baralt inaugurada con la exposición del maestro Francisco Bellorín

Su obra figurativa, imbuida de un surrealismo poético, es el reflejo de una espiritualidad vibrante. Francisco siempre supo transmitir la belleza a través de una investigación constante. Jimmy Yánez identifica en esta etapa un "entramado simbólico con un cierto dejo metafísico", donde la influencia de maestros como Matisse y Magritte se funden con el sol de Maracaibo, logrando una síntesis única entre "la cuidadosa elaboración colorista y el surrealismo"…”.

Maracaibo tiene una nueva galería de arte en el Teatro Baralt inaugurada con la exposición del maestro Francisco Bellorín
Foto: Alexis Blanco
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La noche del pasado miércoles trece de mayo de 2026 será histórica para las artes visuales de Maracaibo: en el marco de una excepcional muestra antológica del gran maestro Francisco Bellorín quedó inaugurada la Galería de Arte del Teatro Baralt, en el regio espacio del 1932 Living, donde los vitrales realizados por el artista de la luz pública de la ciudad signan una nueva ruta para el encuentro entre el público, los artistas, los coleccionistas, críticos e investigadores, en un lar histórico definitivamente bendecido por la contemporaneidad. Belleza cívica.

Foto: Alxis Blanco

El director general de la Fundación Teatro Baralt, arquitecto Jesús Lombardi Boscán, junto con la doctora Elizabeth Miquilena Verde, presidenta de la misma, dieron apertura formal a la exposición que estará dispuesta hasta el 30 de septiembre de este mismo año, con libre acceso para todo el pueblo zuliano. Resaltaba Lombardi la enorme importancia de la Fundación Bellorín y muy especialmente de la artista Mery Bellorín, su viuda, quien, desde Nueva Orleans, coadyuvó de manera clave en el proyecto.
Las palabras de Jesús Lombardi Boscán orientan al público:

“Entrar en el universo de Francisco Bellorin no fue, para mí, un acto de descubrimiento académico, ni la labor de un observador distante o un coleccionista; fue, ante todo, un vínculo de profunda admiración y emoción vital. Mi relación con el Maestro no se gestó en las galerías, sino en la cotidianidad de su entorno más íntimo, en la calidez de su hogar y en el espíritu de cada una de sus casas, allí donde el arte no es un objeto, sino un lenguaje respirable. Conocerlo desde mi infancia me permitió ser testigo silencioso y privilegiado de su metamorfosis creativa; vi sus obras nacer, respirar y transformarse en cada una de sus etapas, asistiendo a sus procesos de investigación con la frecuencia consuetudinaria de quien visita su propio hogar.

Visitar el taller de Mery, su esposa y compañera cómplice de toda la vida, entre el barro y la transparencia de los vitrales, fue mi iniciación en las "entrañas" de la creación de los Bellorín. Esa cercanía me permitió ver trabajar a Francisco y convivir en una hermandad profunda con Daniel, Mónica y Diego, sus hijos, que con el paso de los años emigraban, y adoptaban a mí, cómo a algunos otros, con el mismo amor que a los suyos. Como bien apunta el crítico Jimmy Yánez, ellos "fundaron un hermoso espacio para compartir arte, docencia y amor", , convirtiendo cada hogar de los Bellorín en un "espacio de unión" que permanece en el recuerdo de nuestra ciudad.

Por ello, al aproximarme a la obra de Francisco Bellorin, renunció conscientemente a la frialdad de la razón para hablar desde el corazón. Entiendo su arte como la capacidad extraordinaria de tocar la fibra de los sentimientos. Esta visión coincide con la de Roberto Guevara, quien afirmaba que Bellorín es un "creador nato, que traduce su pensamiento en acción reveladora" y que acercarse a su obra es "acompañar no solo su existencia, sino también sus valores".

Su obra figurativa, imbuida de un surrealismo poético, es el reflejo de una espiritualidad vibrante. Francisco siempre supo transmitir la belleza a través de una investigación constante. Jimmy Yánez identifica en esta etapa un "entramado simbólico con un cierto dejo metafísico", donde la influencia de maestros como Matisse y Magritte se funden con el sol de Maracaibo, logrando una síntesis única entre "la cuidadosa elaboración colorista y el surrealismo"…”.

La presidenta de FundaBaralt, la entrañable colega Elizabeth Miquilena Verde resaltó los extraordinarios méritos que, como universitario artista militante de LUZ, le llevaron a desarrollar una admirable performance académica, tanto en el plano de la docencia (fue un profesor muy querido en la Escuela de Comunicación Social); la investigación (creó el Centro Gráfico) y la extensión (el edificio de Viyaluz, así como otras múltiples manifestaciones de arte público en la ciudad así lo dictaminan).

Somos testigos de cómo todo el personal artístico, administrativo, técnico, obrero y de servicios se fundió en una sola causa: El legado de Francisco Bellorín, capitaneados por la talentosa Raquel Ocando, quien nos confidenció sus impresiones:
“Es importante reconocer que es un trabajo que Jesús Lombardi hizo, y fungí como su colaboradora, en tanto Coordinadora de Arte del Teatro Baralt. Estuvimos al tanto de todo lo que fue la trayectoria de la exposición, desde su inicio, como buscar las obras, trasladarlas, escoger lo que se iba a exponer, y bueno, todos los detalles, lo que es la museografía y el montaje. El mérito es, tanto de Jesús como mío, así de nuestros compañeros de trabajo, multiplicado para todo lo que se realizó: las impresiones, el diseño, el montaje. Con la gente de mantenimiento, la recuperación del espacio, un espacio que va a ser una nueva galería para todos los artistas, para todo el medio cultural, y que estará abierta a partir de hoy hasta el 30 de septiembre Vamos a destacar también que dentro de la exposición realizaremos diferentes actividades, tales como conversatorios, videoconferencias, visitas guiadas, etcétera…
Ahí tendremos como invitados, críticos de arte y coleccionistas. Donde hablaremos sobre la vida y obra de Francisco Bellorín, y es importante también destacarlo, sobre los vitrales que están en el espacio de la Galería, que son un regalo que nos hizo Bellorín y que por eso se escogió esa sala para hacer la primera exposición…”.

Maracaibo ofrendó su noche

Un detalle precioso que la noche del miércoles se registró en la Galería Teatro Baralt: al abrirse los amplios ventanales, el entorno nocturnal se introdujo en el recinto, reflejado en las vidrieras: Maracaibo entró al espacio y así hubo ese toque de magia que solo el arte confiere. El ángel Bellorín…

También este servidor, ungido por los dioses de la montaña como El Barroco Cronista Cuántico, escribió un texto ad hoc:
-Desde Caripito, estado Monagas, llegaron a Maracaibo, para quedarse, dos excepcionales ciudadanos, oficiantes de la perfección en sus respectivos quehaceres: el jugador de beisbol, Jesús Marcano Trillo, “El Indio”; y el inconmensurable artista visual Francisco Bellorín, a quien sus más íntimos nombrábamos, “El Negro”. De éste último necesito escribir ahora un pertinente tributo para la exposición que esta noche abre sus puertas, en el 1932 Living, del Teatro Baralt.

Imposible olvidar las exquisitas tertulias sobre la luz y el color de Maracaibo, que en algunos espacios de la ciudad encontraban como capitanes a los dos Francisco: Hung y Bellorín, ganadores, compartidos, en 1969, del Primer Premio del XII Salón Julio T. Arze. Ahí se sumaban otros artífices extraordinarios, como Juan Mendoza, por ejemplo, y entonces todo se iluminaba con aquel erudito resplandor de trazos, líneas y milagros que tomaban por asalto cualquier mirada incierta.

Por aquel entonces, 1968, mi maestro de la crítica como forma poética, el maestro Juan Calzadilla ya advertía el pedigrí de El Negro: "Lo importante en Bellorín es que entronca más a fondo en el espíritu surrealista, cosa que no se había producido nunca en el país. Bellorín trabaja con símbolos eróticos figurados —con tratamiento esencialmente dibujístico— en estilizaciones de formas vegetales animalizadas. El sexo femenino aparece abundantemente bajo el aspecto de frutas entreabiertas y dentadas". Infatigable genio.

Deliberadamente asocio el nombre de Francisco Bellorín al de otras personalidades exitosas, porque de esa manera pretendo introducir un rasgo predominante de su carácter: una infinita capacidad para ejercer la generosidad, la solidaridad y la bonhomía, aspectos fundamentales para comprender porqué fundó, por ejemplo, el Centro Gráfico de la Universidad del Zulia. Lo hizo para ofrendar a sus colegas artistas visuales, de un abierto taller extendido para desarrollar su respectiva obra.

En el siguiente paso, que guío hacia la comprensión cabal e integral de la importancia de Francisco Bellorín en la escena de las artes visuales en Venezuela, recurro a vuestra imaginación como lectores: imaginemos, por favor, una vista aérea del Lago de Maracaibo y, después, entrecierren sus ojos y así, en el sugerente encanto del reflejo de la zona fótica de la superficie y su oleaje sereno, imagínense ahora un ciclorama con toda la gama de los colores primarios, los secundarios y así, entre multícromas líneas, imaginen ahora el rostro de “El Negro”, muerto de la risa, diciéndoles algo así como ¿Cómo les quedó el ojo?

Entonces habrán sentido otra característica esencial del gran arte del maestro de Caripito: su portentoso sentido del humor. Ojo: hablo del fino ejercicio de la ironía y del sarcasmo, como término clave de cada écfrasis desatada cuando uno mira una obra de Francisco Bellorín. Antes que acudan ante el Drae les facilito la idea: “écfrasis es la descripción verbal minuciosa y evocadora de una obra de arte visual”.

Con esto quiero aventurarme a exponer la voluntad política (sic, Aristóteles), digo, pública, del arte de Francisco Bellorín. Nada más les invito a mirar, en la avenida Bella Vista de la ciudad de Maracaibo, a la sede de Viyaluz, esa “instalación múltiple” que hizo con las paredes (estructurales (muros de carga) y no estructurales (tabiques o cerramientos)…), que él convirtió en una excepcional vista urbana. Otro ejercicio: encuentren ustedes otros ejemplos. Y verán.

Una última razón (también una íntima veleidad) que me vinculó siempre con El Negro, es que él cumplía años el 28 de octubre y yo, al día siguiente, entonces nunca fue extraño que esa celebración doble terminara siendo un delirio caribeño. Cuando La Parca vino a buscarlo, el 18 de enero de 2018, Bellorín le “mamó galló” y hasta le propuso que se desnudara para pintarla. Tal vez era la misma que se enamoró de aquel artista, en la novela de José Saramago, “Las intermitencias de la muerte”. Alguna vez se conocerá ese desenlace. A lo mejor les cuente.
Mientras tanto, aquel jueves aciago, aquí en Maracaibo, este actor y reportero de emociones impensadas que ahora se autoproclama Barroco Cronista Cuántico apenas pudo parar de llorar para redactar:

BELLORÍN…. La estela multicolor dejada por "El Negro" Francisco tiñe el lago de silencio. Amó esta tierra cárdena como nadie, incluso más que su Caripito natal. Con El Centro Gráfico desarrolló una vasta iconografía que ahora trasciende la luz de Luz, donde abonó las ideas del diseño como hito de la contemporaneidad. Instituciones como el Maczul, la Dramática, el Camlb y su Fiaam recibieron de él su mejor y mas público afecto. Pero fue la ciudad la que encontró en Bellorín su más fervoroso militante. Quienes en Bella Vista aprecian la preciosa policromía del edificio Viyaluz asimilarán parte de ese amor gregario de un artista que se nos tornó indispensable. Maestro lúcido y fecundo cuyo silencio brillará ahora con el fulgor del rayo del Catatumbo. Y ese fino humor suyo será extrañado por muchos de sus fanes, tan tristes como quien suscribe, abrazado a su velamen morado…Paz para El Negro y su alma polímata y consuelo para Mery y los muchachos….Bien podríamos llorarlo en tiempo de tambores lejanos…Hasta un día común transformado por tu arte en gráfica elegía…. Au revoir, inolvidable maestro bienamado….!!
¿Comprenden por qué escribo este texto con mi propia sangre?
Alexis Blanco
Domingo 10 de Mayo, 2026
Día de las Madres y del Artista Plástico (137 Aniversario del Natalicio de Armando Reverón).

Vénganse para el Teatro Baralt u su nueva Galería de Artes Visuales. Una maravilla que toda la ciudad habrá de agradecer.

Texto y fotos por Alexis Blanco

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