El último día en la vida de Junior Josie Morales Sánchez (24) transcurrió como cualquier otro en su casa situada en el sector Puerto Caballo, entre los límites de Maracaibo y el municipio Mara. Ese lunes 16 de febrero de Carnaval, desde muy temprano en la mañana, compartió mucho con sus familiares más cercanos y sobre todo con su madre Deyanira Sánchez (48).
Profundamente desconsolada por la trágica muerte del menor de sus tres hijos, ella recordó que ese lunes cuando llegó la tarde, Junior Josie dejó de jugar dominó con unos primos y se cambió de ropa para salir con dos vecinos (un hombre y una mujer), con quienes se fue a “La Machorro”, una playa que está muy cerca de donde habitaba. Antes de irse, su madre le rogó que no se fuera.
Destacó la progenitora que el muchacho no tenía intenciones de ir a emborracharse pero que, de igual forma, consideraba peligroso que saliera a exponerse en medio del asueto carnestolendo. Ella le pidió varias veces que se quedara tranquilo en casa jugando dominó con sus primos, pero Junior Josie con carisma y buen humor la convenció y le dijo que no pensara mal. Lo último que supo de su paradero fue que de “La Machorro”, se fue con otros amigos a un sitio nocturno en la zona norte de Maracaibo.
Relató Deyanira Sánchez con lágrimas cayendo de sus mejillas que las últimas palabras que escuchó de su hijo, mientras se despedía mirándola a los ojos fueron: “No te preocupéis mamá que a mi no me va a pasar nada”. Tras besarla en la frente le dijo de espaldas “quédate tranquila” y más nunca volvió a verlo con vida, pues pereció de manera espantosa en la avenida Fuerzas Armadas, arrollado por un irresponsable al volante en los alrededores del hospital Adolfo Pons.
A la mañana siguiente, Deyanira Sánchez se despertó y sintió que alguien la abrazaba mientras se levantaba de su cama, pero solo fue una leve sensación que luego de enterarse de semejante fatalidad, mientras trabajaba en Maracaibo, calificó como una señal divina proveniente de su hijo despidiéndose de ella y recordó, con una clara imagen, la última vez que hablaron.
“Yo le dije muchas veces que no se fuera, pero no me hizo caso. Me convenció porque él era muy cariñoso conmigo y me dijo que no le iba a pasar nada, que me quedara tranquila y miren ustedes lo que le hicieron y como me lo dejaron, que ni pude velarlo de lo desmembrado que estaba. Lo de mi hijo ni fue un accidente, fue un asesinato, a mi hijo lo mataron vilmente como si hubiese sido un perro callejero”, expresó con un dolor inconmensurable la progenitora.
Entereza y valentía ante la conmoción
El pasado miércoles 18 de febrero, Freddy Morales, padre de Junior Josie y su madre Deyanira Sánchez, se presentaron en las afueras del conjunto de villas “Lago Country III”, donde quedaron abandonados los restos mortales del infortunado, tras ser arrastrado por más de un kilómetro. Fue en ese punto que la reja de una alcantarilla sujetó el cadáver y logró liberarlo del chasis del Toyota Corolla Sensación verde, conducido por Samuel Martínez, quien ya fue puesto tras las rejas.
En ese lugar, sus padres y varios mototaxistas miembros de la línea “Tuberias 24” donde trabajaba eventualmente Junior Josie cuando pasaba días sin pescar, localizaron varias evidencias de interés criminalístico que luego fueron analizadas por las autoridades de la División de Investigaciones de Transito Terrestre del Cuerpo de Policía Nacional Bolivariana (Cpnb). Entre estas resaltaban varias piezas dentales de Junior Josie y una autoparte que se desprendió del Toyota Corolla.








Noticia al Día – José Gregorio Flores
Fotos: Leila González y José Gregorio Flores