Las calles de Kansas City se transformaron en una auténtica sucursal de la pasión argentina. Miles de hinchas de la Selección han tomado por completa la ciudad estadounidense, desatando una fiesta total en la víspera del esperado partido inaugural de los vigentes campeones del mundo contra Argelia.
La llegada de los defensores del título ha desatado un fenómeno fantástico las adyacencias del Arrowhead Stadium. Las avenidas y plazas norteamericanas se tiñeron de celeste y blanco en un despliegue de color y fervor popular: banderas gigantescas flameando en el aire, bombas que marcan el ritmo del aliento y una marea de camisetas donde conviven las dos máximas leyendas del fútbol mundial.
En cada esquina se cruzan las históricas casas de Diego Armando Maradona con las modernas del capitán Lionel Messi, uniendo generaciones bajo una misma ilusión.
Para el público local y los ojos del mundo, el espectáculo visual y sonoro de la hinchada argentina deja en claro que el campeón no juega solo. El entusiasmo está por las nubes y la fiesta ya se vive con máxima intensidad en las calles, a la espera de que el balón ruede y comience oficialmente la defensa de la corona mundial.
Arelys Munda
