La Plaza Bolívar de Maracaibo, antiguo epicentro de la vida social bajo el nombre de Plaza de la Concordia, no es solo un espacio geográfico; es un testamento artístico del siglo XIX. «Vale destacar que la Plaza de la Concordia fue diseñada por Carmelo Fernández, destacado ingeniero y artista (sobrino del General José Antonio Páez), quien se inspiró en la plaza del mismo nombre en Europa para darle a Maracaibo su aire cosmopolita.»
Fue el artista que acompañó la expedición que trajo los restos de Bolívar desde Santa Marta en 1842 y el autor del retrato del Libertador que aparece en nuestra moneda (el famoso «perfil».
El Cuarteto de París: Las Ninfas de Pérez Soto
Hacia 1873, bajo la gestión del gobernador Vicencio Pérez Soto, el Zulia miró hacia Europa. Desde las fundiciones de París llegaron cuatro esculturas femeninas en bronce que se convirtieron en las guardianas del recinto. Estas «Ninfas», lejos de ser meros adornos, eran alegorías del progreso que definía al estado:
- El Comercio: Motor vital del puerto marabino.
- La Industria: El ímpetu de la modernización.
- Las Artes: El espíritu culto de la «Atenas de América».
- La Navegación o Agricultura: Un debate constante entre historiadores que ven en su simbología tanto el dominio de las aguas del Lago como la fertilidad de la tierra zuliana.
«Estas piezas no solo embellecieron el centro; le dieron a Maracaibo una identidad cosmopolita que dialogaba de tú a tú con las capitales del mundo», señalan las crónicas de la época sobre este conjunto escultórico que precedió a la llegada de la estatua ecuestre.
Fe de Erratas y Rigor Histórico: La Cápsula del Tiempo
En el periodismo, como en la historia, la verdad es un proceso de construcción colectiva. Ayer compartimos detalles sobre la Cápsula del Tiempo que reposa al pie de la estatua ecuestre de El Libertador (inaugurada en 1905).
Queremos realizar una corrección necesaria y agradecer profundamente a nuestra comunidad —especialmente a los seguidores en Instagram de Noticia al Día— por su agudeza y conocimiento.
- La Enmienda: En nuestro texto anterior, mencionamos erróneamente la presencia de ejemplares del diario Panorama dentro de dicha cápsula.
- El Argumento: Es un anacronismo evidente, ya que para el bienio 1904-1905, dicho rotativo aún no había sido fundado (su primera edición vería la luz años después, en 1914).
Pedimos disculpas a nuestros lectores. Este ejercicio de rectificación no hace más que reafirmar nuestro compromiso con el rigor que la historia de Maracaibo exige. Al pie de Bolívar, el tiempo guarda secretos, pero el diario Panorama no es uno de ellos en esa fecha específica.
JC