En la ciudad más calurosa de Venezuela, Maracaibo, el bienestar de sus habitantes depende diariamente de un suministro eléctrico que falla diariamente. A través de un recorrido por las calles, los marabinos expresaron su descontento ante la inestabilidad del servicio, la cual se ha convertido en una variable impredecible que afecta su calidad de vida de distintas maneras: desde el sueño, los electrodomésticos, la operatividad de los negocios locales, la refrigeración de alimentos y especialmente cuando el termométro supera habitualmente los 40° grados de sensación térmica.
Asimismo, esta inestabilidad ha obligado a familias a reorganizar sus labores del día a día en función a la disponibilidad eléctrica. Actividades dentro del hogar como cocinar, lavar o limpiar ya no dependen de la diposición del tiempo del cuidadano. Lo mismo ocurre con los estudiantes al realizar sus tareas o con quienes regresan de una jornada de trabajo y se encuentran sin electricidad, por lo que todos deben ajustarse a los horarios en que el flujo eléctrico es estable.
Al tener que ajustar las actividades diarias a horarios improvisados, el tiempo de descanso también se ve afectado; lo que genera un agotamiento que se percibe en el rendimiento del día siguiente. Además, para el ciudadano común, la rutina se convirtió en una espera constante, pendiente siempre de desconectar sus equipos para evitar daños por los bajones que ocurren sin aviso.
Testimonios
Salomé Espina – Residente del sector Pomona
Relató que en su zona el servicio es interrumpido frecuentemente desde las 8:00 p.m. hasta las 12:00 a.m., lo cual, le resulta frustrante al coincidir con su entorno de trabajo: «Es bastante frustrante. Yo trabajo en las mañanas y cuando llego, de una vez me quitan la electricidad. El calor en las noches es sumamente sofocante», expresó.

A diferencia de otros hogares que cuentan con sistemas de respaldo, ella señala que no posee equipos recargables, lo que la obliga a esperar el restablecimiento del servicio en condiciones de alta temperatura: «No cuento con ventiladores o artefactos inalámbricos, entonces tengo que esperar que llegue la luz para poder descansar»

Ashley Toro – Residente del sector San Isidro
Para la joven el mayor impacto ocurre al finalizar su jornada. Reporta cortes diarios de aproximadamente cuatro horas entre las 4:00 p.m. y las 8:00 p.m. «Me afecta porque cada que llego de trabajar no tengo luz; tengo que esperar a que llegue para poder lograr hacer lo que quiera hacer en mi casa», señaló, resaltando cómo la falta de energía paraliza sus actividades domésticas»
Mariluz Guillén – Residente del sector Las Tuberías
Expresa que las interrupciones ocurren en "horas pico", tanto después del mediodía como entrada la noche (entre las 9:00 p.m. y las 12:00 m.n.). Su preocupación principal es el bienestar de los más vulnerables: «Tengo nietos y ellos sufren y padecen de esos calores que ahorita están afectando»


Jean Carlos López – Habitante de la ciudad
Desde su perspectiva laboral, enfatiza la falta de programación de los cortes, que ahora alcanzan las cinco horas. «Uno sale de casa dispuesto a hacer el pan de cada día y se consigue que hay un racionamiento eléctrico», explicó. Para él, las mejoras anunciadas no se perciben en la práctica, especialmente considerando las altas temperaturas características del Zulia.
Henry Piña – Residente del barrio Las Madres, San Francisco Bustamante
Describe un escenario de inestabilidad extrema con cortes que pueden ocurrir en cualquier momento del día o la madrugada.«El lunes fueron cinco horas y ayer fueron cuatro horas», detalló. Además del tiempo sin servicio, denunció las constantes fluctuaciones de voltaje: «A cada momento bajones y bajones; es una locura con el calor que está haciendo»

Ante esta realidad, los marabinos no se detienen. A pesar de verse directamente afectados, los ciudadanos realizan maniobras para cumplir con sus compromisos diarios, buscando alternativas para que la falta de electricidad no paralice su día a día.
Texto: Gladys Castillo
Fotos: Leila González
Noticia al Día