El colapso del poder adquisitivo frente al costo de los alimentos obliga a un gran porcentaje de la población a saltarse comidas, reducir porciones y priorizar alimentos de menor valor nutricional para sobrevivir.
En Maracaibo, el golpe al bolsillo es particularmente severo debido a que se suma a los gastos como el transporte y otros servicios.

De tres, dos o una
Para una familia promedio, cubrir la Canasta Alimentaria Familiar —que ya superó la barrera de los 700 dólares mensuales— resulta dificil con un salario mínimo y las distorsiones de la economía. Ante este escenario, los ciudadanos dependen de estrategias de supervivencia.
Carmen Avendaño, habitante y ama de casa del sector Pomona, relató a Noticia al Día que en su hogar, compuesto por seis integrantes, solo hacen dos comidas al día: «En casa preparamos un desayuno fuerte, que incluye arepas, y después saltamos directamente a la cena».
Por su parte, Miguel Petit explicó que en su casa la dinámica es distinta pero igual de restrictiva: «Logramos el desayuno, y la comida más fuerte es el almuerzo, lo hacemos a las 4:00 p. m., y ya no hay para la cena».
Para Margot Villalba, cuya familia integra a ocho personas, la realidad es similar. De los tradicionales «tres golpes» ( 3 comidas diarias), en su casa solo se desayuna y se cena. «El almuerzo, que es lo más caro, queda fuera».
El Ingreso Mínimo Integral se sitúa en unos $240 mensuales, lo que cubre apenas el 32,8 % de la canasta básica. Mientras tanto, el salario mínimo legal sigue congelado en 130 bolívares mensuales, un valor que no alcanza para adquirir ni una fracción de un producto básico.

Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), la Canasta Alimentaria Familiar se ubicó en $730,59 (Bs 378.416,40). Esto representa un incremento del 5,5 % en comparación con el mes anterior, lo que exige a las familias destinar cerca de $38 adicionales cada mes solo para cubrir el rubro de alimentación.
El impredecible aumento en los precios de los productos básicos genera desconcierto y preocupación entre los consumidores venezolanos. Comerciantes de la región señalan que los incrementos reportados en las últimas semanas responden a la inflación acumulada, el tipo de cambio y la especulación del mercado.
Esta realidad obliga a los compradores a priorizar y dejar productos en las cajas registradoras al momento de pagar por no contar con el dinero suficiente.
Priorizando compras
Ante la asimetría entre ingresos y precios, el comportamiento del consumidor ha cambiado radicalmente. Los compradores se han vuelto más racionales y cautelosos para proteger su mermado poder adquisitivo, priorizando estrictamente las necesidades básicas (alimentos y salud) y recortando de raíz los gastos discrecionales.
En el proceso, las familias se ven obligadas a sacrificar el consumo de algunas proteínas, frutas, verduras y artículos de higiene personal.
Foto: Leila González
Noticia al Día/Finanzas.com