El antesalista venezolano Eugenio Suárez se erigió este martes como una de las figuras decisivas en la conquista del primer título de Venezuela en el Clásico Mundial de Béisbol 2026, al conectar el extrabase que impulsó la carrera definitiva en la victoria 3-2 sobre Estados Unidos en el LoanDepot Park de Miami.
La selección estadounidense había igualado el marcador 2-2 cuando restaban apenas cuatro outs para el final, gracias a un largo cuadrangular de Bryce Harper por el jardín central que silenció momentáneamente a la multitud venezolana presente en el estadio. Sin embargo, la respuesta criolla llegó de inmediato.
Luis Arráez negoció un boleto y cedió su lugar al corredor emergente Javier Sanoja, quien rápidamente se robó la intermedia para colocarse en posición de anotar. Con el escenario listo, Eugenio Suárez mostró paciencia en el plato y conectó un elevado profundo entre el jardín izquierdo y central, suficiente para que Sanoja cruzara el plato con la carrera que definió el campeonato.
A lo largo del torneo, Suárez aportó dos jonrones, cuatro carreras impulsadas y un promedio de .200, con un OPS de 788, siendo pieza clave en las victorias ante Israel en la fase de grupos, Italia en semifinales y, finalmente, en el histórico triunfo ante Estados Unidos.
“Dios es bueno. Toda la gloria es para Él y hay que dársela siempre. Estuvo con nosotros todo el tiempo, incluso cuando muchos no creían en Venezuela”, expresó el toletero de los Rojos de Cincinnati tras la conquista del título mundial. Asimismo, el oriundo de Puerto Ordaz agradeció el apoyo de los fanáticos y familiares.
Como uno de los peloteros más experimentados del grupo criollo, Suárez asumió un rol de liderazgo dentro del dugout, convirtiéndose en una guía espiritual junto al coach Robinson Chirinos. Ambos compartieron durante todo el torneo textos bíblicos y oraciones de gratitud, fortaleciendo la unidad y la motivación del equipo.