Esta semana, el monte marabino y los alrededores de la Universidad del Zulia se vistieron de fiesta con el canto de las chicharras macho, quienes hacen vibrar sus timbales para atraer a las hembras.
Ese sonido agudo, que puede alcanzar hasta los 115 decibeles, es en realidad una potente canción de amor.

¿Lluvia de chicharras?
En la tradición zuliana se dice que, con su canto, las chicharras "piden lluvia". Pero no se confunda: si está debajo de un árbol y siente que "llueve", no es agua; es simplemente el excremento líquido (orina) que expulsan estos insectos al alimentarse de la savia.
El ciclo de vida
Consultamos al ambientalista Elio Ríos Serrano, quien explica que las chicharras son insectos hemípteros de metamorfosis incompleta. Al eclosionar los huevos, surge una ninfa que eventualmente llegará a la adultez.
El proceso: Las hembras ponen sus huevos en las plantas. Al nacer, las ninfas caen al suelo y se entierran para alimentarse de la savia de las raíces.
La espera: En este período, las chicharras pasan varios años bajo tierra (dependiendo de la especie).
El reencuentro: Al emerger, buscan los árboles para aparearse. Es en ese momento cuando emiten su característico sonido para concebir y reiniciar su ciclo de vida.
Los machos a menudo se congregan en grupos y cantan al unísono, creando coros muy ruidosos. Este comportamiento tiene doble propósito: 1 Aumentar la probabilidad de atraer hembras: Un coro fuerte puede ser escuchado por las hembras desde una mayor distancia.
2 Confundir a los depredadores: El ruido ensordecedor de un gran grupo de chicharras cantando puede dificultar que los depredadores individuales las localicen y capturen.
Noticia al Día
Texto: Ambientalista y Dr. Elio Ríos