Apuntes del Cronista:
Tras la muerte de Udón Pérez, ocurrida en Maracaibo el 24 de julio de 1926, un grupo de prominentes maracaiberos (entre ellos, José Encarnación Serrano, Rafael Yepes Trujillo, Carlos Montiel Molero, Abraham Belloso y Julio Áñez) se propuso organizar el merecido homenaje póstumo al bardo que había partido repentinamente, y cuya ausencia causó profunda tristeza a su amado pueblo.
El anhelo de la presencia de Udón Pérez hizo surgir en aquellos intelectuales y comerciantes la idea de edificar un monumento, repleto de simbolismo, con la intención de mantener vivo el recuerdo y el legado del poeta de Maracaibo.
De esta manera, procuraron el diseño de un conjunto escultórico compuesto por piezas que transmitían el mensaje de la ausencia del vate y el cese de su inspiración creadora. Asimismo, la obra evidenciaba que el poeta había trascendido, alcanzando el estado sublime de la gloria imperecedera.
En la Plaza Bustamante, frente al Hospital Central, ubicaron aquella escultura; según la Academia de Historia del Estado Zulia, el diseño le pertenece a Hermes Romero Villalobos, quien la culminó en 1929. Esta obra de arte estuvo conformada por los siguientes elementos: un pedestal labrado en mármol blanco; la efigie del ilustre maracaibero, en tamaño natural, sentado sobre el pedestal y en actitud reflexiva; en la parte inferior se hallaba la musa Calíope, triste, y a su lado una lira rota; entre el poeta y la musa se ubicaba, ascendiendo, un portentoso cóndor, así como el escudo de nuestro Estado y la inscripción: “El Zulia a Udón Pérez – 1929”. Bronce y mármol constituían los materiales principales de estos componentes.
En 1941 la escultura fue reubicada en la intersección de la Avenida Bella Vista con 5 de Julio (Calle 77), cerca de American Bar, donde se construyó una rotonda con jardinería y en medio de esta se exhibía la expresiva obra artística. Se pretendía, en aquel momento, hacerla más visible, poniéndola en contacto con los transeúntes de una zona concurrida de la ciudad. No obstante, el tránsito vehicular en este sector fue incrementándose y la rotonda no facilitaba la circulación de los vehículos, lo que motivó el desmontaje de la escultura.
En 1962, el grupo escultórico fue trasladado a la sede del Liceo Udón Pérez. A partir de entonces se suscitaron diversos problemas asociados a su preservación; el principal de estos fue la acción delincuencial, impune y permanente, que en varios momentos ocasionó la pérdida y destrucción de algunas de sus partes. En 1970, los vándalos desaparecieron la lira, el cóndor y la musa, siendo esta última localizada en una cañada de la ciudad, pero nuevamente fue hurtada en 2009.
A pesar de la barbarie, la comunidad educativa, por iniciativa de algunos de sus integrantes, entre ellos el profesor Nerio Hernández, logró reponer estos componentes, mediante actividades de autogestión con las que procedieron a la fabricación de réplicas de aquellas piezas. Pero estos esfuerzos, sin el debido acompañamiento de las autoridades civiles y militares, no impidieron que un grupo de malhechores -a inicios de enero de 2017- se encargara de fundir y desaparecer el preciado bien patrimonial.
La proximidad del centenario de la muerte del poeta Udón Pérez, debe motivarnos a renovar el espíritu civilizador de quienes tuvieron el gesto de edificar un monumento que tradujera simbólicamente los rasgos esenciales del poeta de Maracaibo. Propongo que en el marco de este centenario, tanto las autoridades gubernamentales como la sociedad civil local, trabajemos unidos en la reconstrucción de esta escultura, para que pueda ser ubicada en un lugar transitado de la ciudad.
Devolverle a Maracaibo esta obra artística es la mejor manera de honrar la memoria y el legado de Udón Pérez en el centenario de su partida.
*Cronista de Maracaibo. Profesor de historia de Venezuela en la Universidad del Zulia. Miembro de la Academia de Historia del Estado Zulia, E-mail: [email protected] Instagram: @cronistademaracaibo X: @CronMaracaibo TikTok: @cronistademaracaibo