En un golpe estratégico contra el crimen organizado transnacional, se conocieron nuevos detalles de la operación militar y de inteligencia en la que fue abatido Héctor Guerrero Flores, alias «Niño Guerrero», considerado el máximo jefe de la megabanda criminal Tren de Aragua. El operativo, que marca un hito político y policial, se ejecutó mediante una acción conjunta entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela en el estado Bolívar, al sureste del país caribeño.
El anuncio oficial fue realizado por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien a través de un breve video de diez segundos confirmó que, bajo su dirección directa, el Comando Sur de los Estados Unidos ejecutó un ataque «cinético y rápido» para neutralizar al líder criminal. «Los terroristas de ese grupo ya no tienen refugio seguro en Venezuela ni en ningún otro lugar», aseveró el mandatario en su plataforma Truth Social, calificando a los integrantes de la organización como «despiadados asesinos y narcotraficantes».
Por su parte, el gobierno de la presidenta de la República Delcy Rodríguez (en Caracas) detalló que la fase terrestre de la operación incluyó intensos enfrentamientos con estructuras armadas en la zona, donde finalmente Guerrero fue «neutralizado». Las autoridades locales destacaron que el éxito de la misión respondió a un alto nivel de cooperación bilateral que incluyó apoyo tecnológico especializado e intercambio de información de inteligencia en tiempo real.
Más allá del impacto policial, analistas y observadores internacionales señalan que este operativo conjunto abre una nueva era en las relaciones de Washington y Caracas.
Héctor Guerrero Flores inició su carrera delictiva a principios de la década de los 2000 con robos menores y microtráfico en la ciudad de Maracay. Tras ser recapturado en 2013, fue enviado a la prisión de Tocorón, lugar que transformó en su centro de operaciones principal. Desde el interior de las celdas, Guerrero no solo tomó el control absoluto del penal, sino que fundó y expandió el Tren de Aragua, convirtiéndolo en una corporación criminal transnacional.
Bajo su mando, la banda diversificó sus operaciones hacia delitos de alto impacto como la trata de personas, el tráfico de migrantes, el narcotráfico, la extorsión letal, secuestros y sicariatos. El Tren de Aragua extendió sus tentáculos a lo largo de toda América Latina, estableciendo células fuertemente armadas en Colombia (con un violento azote a comerciantes en Bogotá), Perú, Ecuador, Chile, Brasil, México y eventualmente los Estados Unidos.
En 2023, Guerrero logró evadir a las autoridades escapando de la cárcel de Tocorón convirtiéndose desde entonces en uno de los prófugos más buscados del continente. Países como Chile y Perú mantenían órdenes de aprehensión vigentes y millonarias recompensas por su captura, mientras que el Departamento de Estado de los EE. UU. ofrecía hasta cinco millones de dólares por información que condujera a su paradero.
Noticia al Día / Con información de Noticias Caracol